Antes de la pandemia, servían merienda a unos 300 chicos. En el aislamiento, llevan bolsones a quienes más lo necesitan. Todo a pulmón.


El virus que puso contra la pared al mundo, obligó a extremar los cuidados, la responsabilidad, la solidaridad. Sacar lo mejor de sí mismos.

Los clubes de la Liga Córdobesa de Fútbol son una demostración de esfuerzo y compromiso por el barrio y sus vecinos. En la mayoría de los casos, son los clubes mas modestos, los que más ayuda necesitan en su tarea de contención, y los que interpretan la diferencia entre solidaridad y beneficencia.

Los Andes, la popular entidad de barrio José Ignacio Díaz, lleva adelante esa tarea. Con ollas populares, un ropero social, el aporte de un plato de comida y una frazada a los que más golpeados en esta crisis por el coronavirus.

Pero además, Los Andes se sostiene en el intento de asistir a los juveniles de sus Divisiones Inferiores en la cuarentena.

Antes de las suspensión de la competencia, brindaban la merienda a unos 300 juveniles federados. Pero en el comedor del club, recibían a hermanos, primos, vecinos, de los jóvenes futbolistas.

Durante el aislamiento, el club reparte bolsones con mercadería en los hogares con los chicos que más necesitan.

Ninguno se quedaba sin la copa de leche. El jugo con facturas en el verano, o cuando bajaban las temperaturas la chocolatada o el mate cocido, el pan criollo, las galletas.

“Convocar a los chicos, y con barbijo, iba a ser todo un problema en la cuarentena. Así que los martes repartimos porciones de comida para que se lleven con sus padres. Y entregamos bolsones con meradería casa por casa, en los hogares donde la situación está más difícil”, explicó Miguel Mamonde, presidente de Los Andes.

“Cuando entrenaban, apenas terminaban de entrenar todos los chicos se quedaban en el salón al lado del buffet. Las 13 categorías. Apenas se retome la actividad queremos seguir con esto, hay apoyo de los comerciantes de la zona y allegados al club”, destacó.

Por su trabajo, en el barrido de calles, consiguió el aporte del gremio de Surbac y de la Juventud Sindical Peronista, que una vez por mes entrega insumos. “Y tres veces por semana voy a buscar las bolsas con pan”, añadió.

“Toda mi familia pasó por Los Andes. Como muchos de los dirigentes de la actual comisión, que trabajan para preparar la comida y los bolsones, y repartirlos. La comisión completa”, puntualizó Mamonde.




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