Por Laura Giubergia.

La inclusión laboral es una de las principales dificultades a las que se enfrentan las personas trans. Los prejuicios las ubican en desigualdad de condiciones respecto al resto de la población, y sus posibilidades de acceso al mercado de trabajo son limitadas.

Vanina Rodríguez es enfermera, y hace un mes que trabaja en un Hogar de Día municipal en Bell Ville, la primera ciudad cordobesa en aprobar y hacer cumplir una ordenanza de cupo laboral trans. No milita para ninguna organización, y procura que su condición pase lo más inadvertida posible. "Soy una mujer común y corriente", resume, y no le interesa la exposición.

Mientras estudió enfermería, trabajó en una empresa de limpieza y en un lavadero. "Después estuve en un hospital, cubriendo una licencia durante 9 meses. Y estaba buscando trabajo, pero me imaginaba más en un centro de salud o en una clínica", cuenta.

La oportunidad en el Hogar la sorprendió, y está “súper conforme y cómoda” en el empleo.

Estas primeras semanas, Vanina se ha ganado el cariño de las personas a las que asiste. "Me adoran, y no hay muchos prejuicios porque muchos de ellos no saben que soy trans", explica.

Y cuando el asunto fue motivo de comentarios entre algunos, ella simplemente les pidió que no se metieran con su intimidad.

En detalle

"Genérese por medio de la presente el compromiso al Departamento Ejecutivo Municipal, de incluir como mínimo (1) un empleado dentro de su planta transitoria y/o permanente y/o contratada, personas del colectivo trans (...) Llámense travestis, transexuales y/o transgénero, que sean mayores de 18 años y que reúna la condiciones de idoneidad para el cargo que deben ocupar de acuerdo con sus antecedentes laborales y educativos".

La ordenanza 2021/16, impulsada por la concejala Adriana Tomás (UCR) y aprobada en agosto de 2016 por el Concejo Deliberante bellvillense, aclara que serán consideradas personas trans quienes autoperciben o expresan un género distinto al sexo que le fue legal y/o convencionalmente asignado al momento del nacimiento, o bien un género no encuadrado en la clasificación masculino/femenino.

"Fue difícil la selección, porque nos llegaron 13 currículums de personas muy bien calificadas para el puesto que estábamos concursando. Vanina quedó seleccionada, y está mostrando un excelente desempeño", asegura Horacio Peletti, director del área de Acción Social de la que depende el Hogar de Día.

Allí se sirve el almuerzo, y se dictan talleres para unos 23 adultos mayores. "Ella también le controla la presión y los signos vitales a los abuelos", describe.

Efecto contagio

“La inclusión de personas del colectivo trans no fue sólo para cumplir con el cupo de la ordenanza aprobada, sino que queremos promover la apertura mental también del sector privado, y mostrar que hay muchas personas víctimas de los prejuicios que no tienen oportunidades”, amplía Peletti.

La ordenanza establece la contratación de “al menos una persona”, pero la idea es que sea sólo un disparador para más inclusiones. “Parece mínimo, pero es importante”, destaca el funcionario.

Pulgar arriba, como punto de partida

"Estamos a favor de cualquier medida de inclusión, pero de inclusión real. El cupo de Bell Ville es un primer paso, pero es importante que no quede en una persona sino que se incorporen más, y no sólo en el sector público", sentenció Lautaro Cruz, presidente de Trans Argentinos. Y consideró de gran importancia avanzar más allá de una individualizada incorporación mediante cupos.

Celeste Giacchetta (foto), coordinadora provincial de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA), valoró también el camino de Bell Ville, en cuya elaboración participaron como organización. "Se trata de medidas de discriminación positiva sumamente necesarias, porque el mercado laboral no garantiza por sí solo la inclusión de personas trans", explica Giacchetta.

Y sigue: "Estaría bueno que no fuese necesaria una norma que coaccione al mercado laboral a tomar personas por su capacidad y no por su orientación de género, pero la realidad es que cuando competimos con el resto, es muy difícil que accedamos porque no estamos en igualdad de condiciones".

"Estamos hablando de un sector de la población que ha sido históricamente expulsado del sistema, no sólo laboral sino también educativo. Por ello, hasta lograr un verdadero cambio cultural, se hacen necesarias este tipo de medidas paliativas", precisó.

Giacchetta se remontó a los "Principios de Yogikarta", un documento firmado en Indonesia en 2006, para argumentar que los cupos laborales LGTBIQ (lesbianas, gays, travestis, bisexuales, intersexuales y queers) fueron sugeridos internacionalmente como una medida concreta de inclusión de las personas trans.

“El cupo es necesario, porque esa inclusión por sí sola, no va a pasar”, finalizó.

EN CÓRDOBA, PRIMERO EL CENSO. La concejala y presidenta de la comisión de Equidad de Género, Miriam Acosta, dijo que en la ciudad de Córdoba fue encargado un relevamiento sobre la población trans. "Queremos saber cuántas personas hay y en qué situación, para elaborar un proyecto adecuado", apuntó. Y aclaró que hay una iniciativa presentada por la organización Devenir Diverse, pero cuyo alcance excede las competencias municipales. "Es inviable", dijo.