Losñoquis de papa son un clásico indiscutido de la gastronomía argentina. Económicos, rendidores y perfectos para compartir, la tradición manda comerlos cada 29 de mes y colocar dinero debajo del plato como símbolo de prosperidad, aunque cualquier día de la semana es una excusa perfecta para disfrutarlos caseros.
El gran desafío al prepararlos es conseguir el punto justo: que queden tiernos pero firmes, capaces de conservar su forma durante la ebullición y, al mismo tiempo, resultar livianos al comerlos. Para eso, la papa debe ser la absoluta protagonista y la harina utilizarse con suma moderación.
Ñoquis de papa caseros para el 29: la receta infalible para que queden suaves, esponjosos y no se desarmen en la olla(Web)
Ingredientes (para 4 porciones)
1 kilo de papas.
2 cucharadas de sal gruesa.
1 huevo y 1 yema.
Sal, pimienta y nuez moscada a gusto.
1 cucharada de polvo para hornear.
350 gramos de harina (más un extra para trabajar en la mesada).
1 chorrito de aceite.
El primer secreto: el tratamiento de las papas
Para evitar que los ñoquis queden pesados, el punto de partida en la cocina es fundamental:
Colocar las papas en una cacerola con agua fría y la mitad de la sal gruesa.
Hervir durante unos 20 minutos o hasta que estén bien tiernas (un cuchillo debe poder atravesarlas fácilmente).
Escurrirlas y, antes de que se enfríen por completo, hacer un puré bien liso y sin grumos. Es clave que no conserve demasiada humedad, ya que cuanto más húmedo quede, más harina exigirá la masa después.
En simples pasos, se pueden hacer unos deliciosos ñoquis caseros.(Captura)
Cómo lograr una masa suave sin amasar de más
Colocar el puré en un bol o sobre la mesada formando una corona. En el centro, incorporar el huevo, la yema, la sal, la pimienta, la nuez moscada y el polvo para hornear.
Agregar la harina de a poco y trabajar apenas hasta obtener una masa homogénea.No hay que amasarla como si fuera pan: cuanto más se trabaje y más harina se incorpore, más pesados saldrán los ñoquis.
Una vez lista, dividir la masa, armar rollitos de aproximadamente 1,5 centímetros de grosor y cortar pequeños trozos de unos 2 centímetros.
Pasar cada pieza por un marcador de ñoquis o por los dientes de un tenedor para generar las estrías clásicas, las cuales permiten que la salsa se adhiera mejor.
Llevar abundante agua a hervor con la sal gruesa restante y un pequeño chorrito de aceite.
Cocinar los ñoquis por tandas: al principio irán al fondo y, al cabo de unos minutos, comenzarán a subir a la superficie.
En ese momento estarán listos para retirarlos con una espumadera y llevarlos directo a la salsa caliente.
Ya sea con un tuco tradicional, estofado, pesto o manteca, el plato se corona con una generosa lluvia de queso rallado para disfrutar de una verdadera caricia al alma.