Con el paso de los años, y de manera más evidente a partir de los 30, la producción natural de colágeno y elastinadisminuye, haciendo que la piel se vuelva más fina, seca y menos elástica. Sin embargo, el estilo de vida cumple un rol igual o más determinante. Al respecto, Laura Chacón-Garbato (Máster en Nutrición Médica, esteticista licenciada con posgrado en The Dermal Institute) señala que, si bien el envejecimiento es inevitable, ciertos hábitos ayudan a preservar la salud y la apariencia cutánea.
A continuación, los nueve hábitos esenciales recomendados por la experta para transformar el bienestar de la piel de forma sostenible:
Laura Chacón-Garbato, nutricionista: "No solo importa la cantidad de proteína, sino también cómo se distribuye su consumo a lo largo del día"(Web)
1. Protegé tu piel del sol todos los días
La radiación ultravioleta encabeza la lista de factores externos vinculados al envejecimiento prematuro. Además de provocar manchas y arrugas, acelera la degradación del colágeno e incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Por esta razón, la dermatóloga aconseja el uso diario de protector solar con FPS, incluso durante las jornadas completamente nubladas.
2. Consumí suficiente proteína y distribuila bien
Al estar compuesta principalmente por proteínas como el colágeno, la elastina y la queratina, el cuerpo necesita un suministro constante de aminoácidos mediante la dieta para renovar sus estructuras y mantener la barrera cutánea.
En palabras de la especialista: "No solo importa la cantidad de proteína, sino también cómo se distribuye su consumo a lo largo del día. Incluir fuentes de proteína de alta calidad en cada comida ayuda a proporcionar un aporte constante de aminoácidos, necesarios para la renovación de los tejidos, incluida la piel".
Laura Chacón-Garbato, nutricionista: "No solo importa la cantidad de proteína, sino también cómo se distribuye su consumo a lo largo del día"(Web)
3. Priorizá una alimentación rica en nutrientes y antioxidantes
Ningún alimento por sí solo obra milagros, por lo que se prioriza una dieta variada con frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales y frutos secos. Vitaminas como la A y la C, sumadas a minerales como el zinc y el cobre, intervienen directamente en la renovación celular y la síntesis de colágeno. Chacón-Garbato destaca que consumir alimentos de colores variados aporta compuestos bioactivos que protegen a las células del daño oxidativo generado por la contaminación, el estrés y el sol.
4. Tomá agua de forma regular
La hidratación interna también importa. Aunque el agua no reemplaza a los productos tópicos ni elimina las arrugas por sí sola, mantener una ingesta adecuada favorece el funcionamiento normal de la piel. Las frutas, verduras y sopas también suman al consumo diario de líquidos.
El eje intestino-piel revela cómo la microbiota intestinal se comunica con la salud cutánea. Mantener una flora equilibrada gracias a una dieta rica en fibra ayuda a modular procesos inflamatorios vinculados al acné, la rosácea y la dermatitis atópica.
6. Dormí entre siete y nueve horas
Durante el descanso profundo, el organismo intensifica sus procesos de reparación celular. Dormir mal o pocas horas debilita la barrera cutánea, genera inflamación y otorga un aspecto cansado.
7. Mantené una rutina básica y constante de cuidado
La limpieza diaria para eliminar impurezas y el uso de cremas hidratantes para evitar la pérdida de agua son pilares fundamentales. Tal como explica la experta, "la constancia supera a la complejidad. Una rutina sencilla, realizada todos los días, suele ofrecer mejores resultados que utilizar numerosos productos de forma esporádica".
8. Evaluá el uso de suplementos específicos
Los péptidos bioactivos de colágeno cuentan con respaldo científico para mejorar la elasticidad y la hidratación, funcionando como aliados ante deficiencias o por indicación profesional, sin reemplazar una dieta equilibrada.
9. Mantenete físicamente activo para reducir el estrés
El ejercicio promueve la circulación sanguínea hacia la piel y controla los procesos inflamatorios. Además, al disminuir el estrés crónico, se frena el exceso de cortisol, una hormona asociada a la pérdida acelerada de colágeno.
“La salud de la piel no depende de soluciones rápidas, sino de hábitos consistentes”, concluye Chacón-Garbato. Construir una rutina sostenible a largo plazo es el verdadero secreto para potenciar el bienestar cutáneo desde el interior.