Cómo hacer Okonomiyaki, la 'pizza japonesa' que se prepara con sobras de la heladera
Esta la receta para salvar la cena cuando no tenés ganas de cocinar, es súper económica y está conquistando los paladares porteños. Anotá el paso a paso.


En la cocina argentina somos expertos en "inventar" algo con lo que quedó en la heladera: un omelette con un poquito de queso, una tortilla de zapallitos o el clásico arroz salteado. Pero en el otro lado del mundo, los japoneses perfeccionaron este arte hace décadas con un plato que hoy es tendencia en las redes sociales y en los polos gastronómicos de Buenos Aires: el Okonomiyaki.

Aunque muchos lo bautizaron como la "pizza japonesa" o el "panqueque salado", el Okonomiyaki es, en esencia, la libertad total hecha comida. La palabra viene de Okonomi (lo que quieras/te guste) y Yaki (cocinado a la plancha o sartén). Es decir, es la excusa perfecta para limpiar la heladera y transformar esos restos de verdura o carne en una verdadera "bomba" de sabor.

A diferencia de nuestra pizza, la base del Okonomiyaki no es una masa de pan, sino una mezcla de harina, huevo y, fundamentalmente, repollo picado (col). El repollo le da una textura crocante por fuera y súper tierna por dentro que es adictiva.

Lo mejor de todo es que, si bien en Japón se usa una harina especial de ñame, en casa la podés replicar perfectamente con ingredientes que ya tenés en la alacena. Es una receta "anti-crisis" porque rinde muchísimo y lleva ingredientes muy baratos.
Si querés probar este manjar hoy mismo, no hace falta que salgas corriendo al Barrio Chino. Con lo que tenés a mano, te sale espectacular.
Ingredientes básicos:

Un Okonomiyaki sin su "decoración" es solo una tortilla. Tradicionalmente lleva una salsa oscura y mayonesa.
El auge de la cultura asiática en Argentina, sumado a la necesidad de buscar recetas ricas que no nos licuen el sueldo, puso al Okonomiyaki en el centro de la escena. Es divertido de preparar, a los chicos les encanta (porque queda dulce y salado a la vez) y te permite quedar como un chef internacional usando apenas un par de huevos y un repollo.
Si todavía no lo probaste, esta es la oportunidad ideal. Es el plato típico japonés que te va a salvar más de una noche con pocas ganas de cocinar.