El niño de 8 años tiene un perro de compañía como parte de su tratamiento y los encargados del local no lo dejaron pasar.


La mamá de Benjamín Annovelli, un nene con Síndrome de Asperger (un trastorno del espectro autista), quería salir a cenar junto a su familia pero el plan se le arruinó cuando llegó a la puerta de un famoso local gastronómico de Mar del Plata y le negaron la entrada.

El problema fue que el niño tiene un perro de compañía como parte del tratamiento que está llevando adelante y en el local no supieron entender la diferencia de éste con una mascota.

Como había contado la familia del nene al medio Mdphoy.com, Zeus (como se llama el perro) entró en su vida en 2017 y ayudó a que Benjamín pudiera salir de la casa.

“Nosotros buscábamos que el perro sea su ancla y que, aunque el entorno cambiara, él siempre estuviese ahí”, contaba en aquella oportunidad Fernanda, su mamá. Zeus llegó gracias a uno de los programas de Fundación Bocalán que entrega perros a personas con discapacidad y a niños con autismo y ayudó mucho a la evolución del chico.

Ante la situación de discriminación, esta fundación publicó un comunicado en su cuenta de Facebook repudiando el hecho, junto al testimonio de Fernanda.

De acuerdo a lo explicado por la mamá de Benjamín, sucedió lo siguiente: “Fuimos a almorzar a Manolo de la calle Alem en Mar del Plata. Allí el encargado no dejo pasar porque íbamos con nuestro perro de asistencia. Intentamos explicarle, que era un perro de asistencia, que había una ley, pero su negativa persistió y nos retiramos”.

La familia es de Mercedes y había viajado a Mar del Plata con motivo de una maratón que se corría allí el domingo 4. Fernanda contó lo difícil que les resultó poder tomar la decisión de salir a comer y el bajón emocional que conlleva la falta de desconocimiento del empleado del local. 

“La ley nacional 26.858 establece el derecho al acceso, deambulación y permanencia a lugares públicos y privados de toda persona con discapacidad acompañada por su perro guía o de asistencia”, explica Fernanda.

Pero pese a contarle los pormenores legales que avalaban que el perro esté dentro del lugar, el encargado explicó que “bromatologicamente” no era posible entrar con el can. “Nos estás discriminando”, le dijo la mujer.

De todos modos, el hombre les ofreció quedarse en las mesas de afuera. “Hacía frío y era imposible estar con el nene en esas condiciones”, explicó la mujer.

Afortunadamente, otro local de comidas ubicado a pocas cuadras les permitió el ingreso con Zeus y pudieron lograr su cometido de cenar como familia.






Comentarios