Si bien muchas actividades comenzaron a flexibilizarse, la pandemia sigue y el sector de la Salud es el que más la padece. Pedro Zanardo, médico de Bariloche, contó lo difícil que se hace su trabajo día a día, las contradicciones entre la vida de los trabajadores de la Salud y quienes son ajenos a esta. Habló de miedos, lágrimas y cansancio, en el sector que más expuesto estuvo al coronavirus y que no descansa desde su llegada.

“Es muy difícil expresar en palabras la sensación o el sentimiento que genera trabajar en un hospital saturado de pacientes graves. Supongo que será como en una guerra”, escribió en su cuenta de Facebook el médico y agregó: “Decenas de trabajadores de salud cruzándose por los pasillos casi sin reconocernos por los elementos de protección y casi sin hablar por el doble barbijo que te ahoga.”

Esta situación se repite todos los días. “Buscando como hacer una cama para el paciente nuevo que está en la guardia. Tratando que los más graves no se mueran. Inventando camas de terapia intensiva donde se pueda”, detalla y se pregunta: “¿Cuando termina esto? ¿O terminaremos nosotros primero?”. La situación sanitaria en Bariloche sigue siendo delicada y no se logra bajar la curva de contagios que supera los mil casos diarios. Hasta este martes el total de víctimas fatales es de 101 personas.

En más de treinta años de médico nunca viví ni me imaginé vivir algo asi. Pero mientras halla vida hay esperanza”, concluyó Zanardo y en diálogo con Diario Río Negro remarcó que el sector de la Salud “está acostumbrado al sufrimiento y a la muerte” pero que esta pandemia hizo que prevalezca “una sensación de miedo que antes no había”. El temor de llevar el virus a casa está latente cada vez que ingresan al área de COVID-19.

La curva en Bariloche no desciende. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

En cuanto a la situación en el Hospital Ramón Carrillo, detalló que “los familiares ya no pueden ingresar en los horarios de visita”. “Es una situación triste ver a todos atrás del vidrio. Eso pega. Ver a tanta gente sufriendo”, señaló y marcó la gran contradicción a la que se enfrenta el personal de Salud a diario ya que “no hay restricciones en nada en la práctica” y observan mucha libertad que “choca” con la realidad de ellos.

El médico comentó que días atrás un colega le comentó que vio cervecerías llenas de gente y una cruda pregunta floreció en él: “¿Por qué yo tengo que arriesgar la vida y el resto de la gente no?”. Y remarcó: “Psicológicamente también afecta”. En la misma línea contó que participó de un Zoom con profesionales de la misma rama y “el 80% se largó a llorar. Se quebraban al relatar circunstancias que en otro momento, serían banales”.

Desgastados por la demanda que están teniendo, contó que cuentan con equipos psicológicos para hablar del tema pero que no tienen tiempo: “Una persona que trabaja 16 horas casi todos los días no puede concentrarse con el psicólogo”. A pesar de esto, señaló que entre pares hablan mucho de esta situación y de como se sienten: “Hablar de sufrimiento dentro de un ambiente médico no es lo habitual porque se vive siempre pero ahora se da más que antes”. concluyó.