El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur -dependiente del CONICET y la UNS realizó un estudio sobre el endeudamiento de los hogares bahienses luego de un año y medio de pandemia por Covid.

La primera conclusión de los autores del estudio es que: “Se han magnificado las brechas estructurales existentes (educativas, de acceso a la salud, de género, de condiciones materiales de vida, etc.) con una incidencia más grave y perdurable en los sectores que ya se encontraban en condiciones de vulnerabilidad”.

Las pérdidas de calidad del empleo y de poder adquisitivo también se vieron afectadas. “Esto tiene un efecto especialmente pernicioso sobre las empresas pequeñas y medianas, que suelen atender la demanda local”, indicaron.

El estudio lo realizaron Francisco Cantamutto, Cecilia Bermúdez, Daiana Bisterfeld y Nicolás Pérez. Se recibieron respuestas de 522 personas, siendo el rango etario de entre 30 y 45 años el más frecuente.

Otra de las conclusiones es que 7 de cada 10 hogares tienen deudas con tarjetas de crédito las que pueden ser regularizadas por el sistema financiero, cosa que no sucede con otras de caracter interpersonal como las contraídas con negocios de barrio, familiares u otras personas.

La situación de los hogares encuestados tras la pandemia

  • Entre los hogares encuestados, un 36% debió incrementar las horas trabajadas, mientras que un 19% las mantuvo y un 19% las redujo.
  • Poco más de la mitad declaró ganar lo mismo que antes, mientras que un tercio ganó menos y un 4% perdió sus ingresos.
  • El 27% de los hogares recibió algún tipo de ayuda (un aumento respecto del 16% que recibió en 2020). Aumentó la ayuda entre familiares y personas cercanas, y también la presencia del Estado, en especial a través de la ayuda a empresas.
  • Un tercio debió incrementar las horas trabajadas, la misma proporción tuvo menos ingresos que antes de la pandemia y casi el mismo porcentaje recibió algún tipo de ayuda de personas cercanas o el Estado.
  • 2 de cada 3 hogares declararon tener algún tipo de deuda, lo que significa un aumento del 46% respecto de hace un año. Se visualiza un mayor problema de endeudamiento que en 2020.
  • Si bien la toma de crédito se distribuye homogéneamente en todos los niveles educativos, los atrasos en los pagos disminuyen a mayor nivel educativo. Ambas formas de deuda –crédito y atrasos– crecen a medida que disminuyen los ingresos del hogar. Las mujeres, en especial, las jóvenes, muestran mayores niveles de endeudamiento que el promedio.
  • La presencia de menores en el hogar aumenta de forma marcada la proporción de hogares endeudados. Esta situación se intensifica a mayor número de menores y menor número de personas adultas.
  • 1 de cada 3 hogares tuvo atrasos en los pagos. Los dos motivos más referidos en esta materia fueron los pagos de impuestos y tasas, así como servicios públicos. Le siguieron en relevancia los pagos de cuotas de colegio/institutos y de alquileres (que afectó a 1 de cada 4 hogares que alquilan).
  • 2 de cada 3 hogares tomaron nuevo crédito, siendo las tarjetas de crédito la fuente más utilizada (7 de cada 10 hogares con crédito). Le siguieron en relevancia los préstamos de personas cercanas (3 de cada 10).
  • Los tres principales motivos para tomar deuda fueron la compra de electrodomésticos o ropa, los gastos cotidianos y las reparaciones en el hogar o en el vehículo.
  • Un 53% de los hogares indicó que los pagos se llevaron un cuarto o menos de los ingresos totales. Este guarismo es compatible con la proporción que indicó que no sería un problema afrontar los pagos a futuro. Un 17% indicó que los pagos se llevaron casi todo o más de lo que se ganó.
  • El 42% de los hogares endeudados tuvo problemas para cumplir los pagos acordados. Para resolver la situación, se dejaron de “dar gustos”, se redujo la cantidad o calidad de los alimentos y se dejaron de realizar consumos habituales. En un tercio de los casos la situación no se resolvió y en otro tercio se resolvió gracias a préstamos de personas cercanas.