Luego de las declaraciones del jefe de Gabinete, Alejandro Vieyra, que calificó la primera marcha del Orgullo de Azul de “bochorno”, los organizadores salieron a contestarle al funcionario municipal.

“¿Por qué un prócer no puede llevar nuestros colores? Vieyra es odiante. Discrimina y penaliza una acción en el marco de una manifestación sin violencia, sin daños y sin ningún tipo de complicaciones cuyo principal reclamo tiene que ver con el reconocimiento de nuestras experiencias de vida para opacar nuestro trabajo que respeto normas y protocolos de los que no quisieron participar. Una acción como ocupar un monumento que hinchas de futbol, estudiantes y otras expresiones de los hijos sanos del patriarcado no tiene mayor revuelo más que la indignación de algunas personas sin mucho que hacer, hoy constituye nuestra criminalización”, arranca el texto.

“NUESTRA EXISTENCIA NO ES UN DELITO. Nuestra existencia tampoco es un bochorno. Bochorno es imponerse desde las sombras y gobernar en nombre de otro centralizando el poder y creando miedo. Ya quisiéramos que el General Don José de San Martín estuviera vivo, no tenemos dudas del lado que estaría defendiendo. Le preguntamos al Jefe de Gabinete y Gobierno de la comuna cuantos son los actos sanmartinianos que puede enumerar en su gestión y en la de su ¿jefe? Hernán Bertellys. Le preguntamos a la población local cuantos hechos heroicos pueden enumerar del Ejecutivo. ¿Cuán heroico es abandonar el partido que te llevó a ganar las elecciones a una semana de asumir la Intendencia? ¿Cuánto de la lealtad sanmartiniana hay en eso? La imagen que se aprecia es del 2018, cuando eran gobierno y no se indignaban. Es que hay BANDERAS QUE SI Y BANDERAS QUE NO. Tal vez el Jefe de Gabinete nos lo pueda explicar, ya que necesitamos que un hombre blanco, cis, clase media alta y heterosexual nos defina una vez más desde su rol en el Estado ejerciendo violencia y amenazando”, continúa el comunicado oficial.

“Ocupémonos de lo importante, depositar sus energías en un caballo de metal que sigue tan igual que siempre, en una plaza simétrica que sigue igual que siempre, odiando igual que siempre, por el simple hecho de ganar una pulseada simbólica en el ámbito de la política local constituye un acto de personalismo, provocación y prepotencia que nos preocupa realmente en un representante del pueblo”, concluye.