Hasta hace unos días, Pablo Hasél era prácticamente un músico desconocido en España. Pero en la última semana se convirtió en una figura protagonista de la actualidad en su país y apareció en los títulos de las noticias no sólo de Europa, sino de buena parte del mundo.

El polémico encarcelamiento del rapero catalán desató una violenta ola de protestas y una crisis en el gobierno de Pedro Sánchez, avivando el debate sobre los límites de la libertad de expresión.

Provocador, desafiante, simpatizante del movimiento independentista de Cataluña, Pablo Rivadulla Duró, así figura en su documento de identidad, de 32 años, se resistió hasta último momento al arresto, del que no pudo escapar el martes, cuando se refugiaba en la sede de la Universidad de Lérida, con decenas de seguidores.

Hasta hace unos días, Pablo Hasél era prácticamente un músico desconocido en España.

Condenado a nueve meses de cárcel y a pagar una multa de casi 30.000 euros por delitos como enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona por 60 tuits publicados entre 2014 y 2016, tenía plazo hasta el viernes 12 de febrero para entregarse. Había advertido que no cedería.

“¡No nos van a parar nunca, no nos van a doblegar!”, gritaba Hasél con el puño alto mientras la policía lo escoltaba fuera de la Universidad de Lérida, en la ciudad catalana ubicada a 150 kilómetros de Barcelona. “Muerte al Estado fascista”, vociferó antes de entrar en el vehículo policial, entre abucheos de activistas. Mientras Barcelona, Madrid y otras ciudades en toda España ardían esta semana en protestas y enfrentamientos con la policía en rechazo a la detención de Hasél, el rapero ganó fama internacional.

Su nombre artístico lo tomó de un cuento que leyó en su adolescencia. “Había un personaje, un guerrillero que ejecutaba a una monarquía. No recuerdo el nombre completo, pero una parte era Hasél. Me lo quedé”, le explicó al Periódico de Cataluña. “Quería estar en esa trinchera del arte revolucionario”, explicó en una entrevista en 2014, luego de una primera condena a dos años de cárcel por enaltecimiento del terrorismo, por unas canciones donde pedía la muerte de la familia real y ensalzaba a grupos extremos responsables de acciones violentas.

Luego de que Hasél fuera detenido por criticar a la corona, cientos de personas salieron a las calles a pedir por su libertad.AP

En su primera condena, Hasél estaba acusado también de alabar los atentados de ETA y Al Qaeda y de incitar el odio contra políticos del Partido Popular y del Partido Socialista Español. En esa oportunidad, se salvó de las rejas por no tener antecedentes. A favor del cantante, la Audiencia Nacional comunicó “la inaplicación de la ley vigente” y que “con su historial resultaría absolutamente discriminador respecto de otros delincuentes y una grave excepción individual en la aplicación de la norma, totalmente carente de justificación”.

Simpatizante del movimiento independentista de Cataluña, Hasél también fue acusado de agresión y obstrucción de la justicia. En total, tiene cuatro condenas y una quinta causa aún abierta, según recordó El Periódico.

Hasél causó polémica e irritó a las autoridades en la última década. En sus insultos a la monarquía, describió al rey emérito Juan Carlos I como un mafioso que saquea el reino español. En el pasado, se refrió a un fallecido miembro del grupo terrorista vasco ETA como si hubiera sido exterminado por el “Estado torturador’'.

Manifestantes se enfrentan con la policía en una protesta por la detención del rapero Pablo Hasél en Barcelona.AP

Días antes de la última detención, esta semana, el rapero dijo en una entrevista con la agencia AFP que no se entregaría. “Tendrán que venir ellos a secuestrarme y también servirá para que el Estado quede retratado como lo que es: una falsa democracia”, aseguró, desafiante.

El lunes, ante los rumores de una detención inminente, se atrincheró en el edificio del rectorado de la universidad de su ciudad natal junto a decenas de jóvenes que querían dificultar su arresto.

Unos 200 artistas, entre ellos el director de cine Pedro Almodóvar, el actor Javier Bardem y el cantautor Joan Manuel Serrat, firmaron un manifiesto en su defensa, en medio de una controversia por la libertad de expresión en España. El apoyo de una parte del universo del arte y la cultura alimentaron su resistencia.

Cuando vencía el plazo para presentarse a la Justicia, el rapero publicó una nueva canción, esta vez contra el rey Felipe VI.

Y el mismo viernes 12, cuando vencía el plazo para presentarse a la Justicia, publicó una nueva canción, esta vez contra el rey Felipe VI. El tema, de cuatro minutos, arranca con una intervención del rey en la que defiende la libertad de expresión. Hásel se lo dedica al “tan mal llamado gobierno progresista”. Luego espeta un “oye tirano” inicial a Felipe y comienza su diatriba rimada, su “grito republicano”. “Odio el reinado opresor, que coma tu familia del contenedor”, insiste.

El video con la nueva canción se hizo viral en YouTube y la letra afirma que que “como piedras contra Vox sonará este rap”, en alusión al partido de ultraderecha que avanza en el país y especialmente en Cataluña. El rapero afirma que no estará nunca “en la cárcel del miedo” y que su micrófono “seguirá siendo incómodo”. De hecho, Hasél considera “hijos de Franco” quienes le han condenado por “ser franco”.