María, de Rafael Castillo, contó que encontró su terreno a la venta en internet.


Una familia de Rafael Castillo, en La Matanza, mandó a construir una zanja de un kilómetro de largo y dos metros de profundidad, para proteger su terreno, que en gran parte ya fue usurpado.

En total, son dueños de 28 hectáreas en esa localidad, en las que funciona su criadero de pollos. Pero, pese a ser legalmente titulares de la tierra, 20 de esas hectáreas fueron tomadas en noviembre de 2018 y desde entonces alrededor de 300 familias las ocupan.

La zanja que constuyeron para protegerse de las toma (Foto: TN)

Para proteger el terreno del que aún puede disponer, María invirtió 70.000 pesos en la zanja. “Fue lo único que pudimos hacer. Si alambrás, te lo saltan y siguen construyendo. Yo lo hice para delimitar, para que no digan que esto no tiene dueño, que es lo que gritan ellos. Este no era un predio abandonado, estaba en uso”, contó a A24.

Cuando empezó (en 2018) fui a hablar con la Policía, pero no apareció y la toma siguió. Fuimos a la Fiscalía y nos dijo textualmente que iba a tardar seis meses, que había que censar, que había que ver cuántas criaturas tenían… y obviamente la toma se asentó”, relató.

En cuanto avanzó la causa, las “organizaciones apelaron”, dijo María. “Ahora está en la Cámara. Estamos esperando a que el juez resuelva, ya tiene que estar por salir, tiene las escrituras, tiene todo”, agregó.

La Municipalidad de La Matanza, por su parte, no se comunicó con ella. “Nunca se arrimaron. Traté de comunicarme con ellos y jamás se acercaron. Dijeron que era un tema de la Justicia”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que “los impuestos siguen llegando”.

Es muy triste vivir así, sentirse desprotegido, que no hay Justicia. Esto es el mundo del revés, está todo dado vuelta”, lamentó.

Y sumó que se trata de un problema que afecta a muchos en la zona. “Mis vecinos están desesperados. Hacen denuncias todos los días. Ellos también están atrincherados esperando a ver cuándo disparan contra sus casas o les roban”, marcó.

Como si fuera poco, encontró sus terrenos en venta en internet. “Yo llamé para comprar y como no volví a contestar, me dijeron que me bajan el precio”, contó.




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