El titular del Grupo Insud, Hugo Sigman, explicó cómo se gestó el acuerdo y remarcó que fue una negociación entre privados, que principalmente involucró a la Universidad de Oxford, al laboratorio AstraZeneca y a la Fundación Slim. Los detalles del proceso que ya arrancó.


Hugo Sigman, el titular del Grupo Insud, aclaró este jueves que “ningún gobierno jugó ningún papel” para alcanzar el acuerdo que establece que uno de sus laboratorios producirá en la Argentina la vacuna contra el coronavirus que elaboró la Universidad de Oxford y que distribuirá el grupo farmacéutico AstraZeneca.

“Ningún gobierno jugó ningún papel. Esta fue una negociación entre privados. Yo no tenía contacto con AstraZeneca pero sí conozco desde hace muchos años a Carlos Slim y a su familia y ellos nos conocen a nosotros. Fue una negociación entre privados, se nos acercó AstraZeneca porque entendían que la mejor fábrica que había en Latinoamérica era la nuestra e hicieron todas las inspecciones y las consideraciones tecnológicas que hay que hacer”, remarcó el empresario en declaraciones a radio Mitre.

Ese acuerdo establece que en las instalaciones que la firma mAbxience inauguró recientemente en la localidad de Garín se producirá el reactivo de la medicación y que luego el proceso de producción lo definirá un laboratorio ubicado en México.

Sigman remarcó que se trata de una “producción de riesgo” porque AstraZeneca estableció que las tareas se inicien antes de que terminen los procesos correspondientes para autorizar el uso de la vacuna.

“La vacuna paso las fases 1 y 2. La 1 fue con animales y la 2, con humanos, pero ahora está en la fase 3 para probar si es efectiva o no. Para que no haya que esperar hasta que terminen los estudios clínicos, AstraZeneca les pidió a las compañías que trabajen a riesgo. Es decir, que si la vacuna se aprueba se va a vender pero si no, se va a tirar lo que se hizo. En ese sentido, se contactó con la Fundación Slim.’Tony’, Marco Antonio Slim, que es el hijo de Carlos, estuvo muy activo participando en esto y nosotros también estamos asumiendo un riesgo muy importante produciendo sin considerar los costos hasta tanto exista la eventualidad de que la vacuna se pueda vender”, detalló el empresario.

Sigman recordó que las gestiones se iniciaron apenas se declaró la pandemia, cuando los científicos de la Universidad de Oxford adaptaron una tecnología que vienen desarrollando desde hace años para crear una medicación contra el Covid-19.

“Entran en negociación con AstraZeneca, a la cual le licencian el producto y la patente, con algunas condiciones que AstraZeneca aceptó porque el CEO de AstraZeneca tuvo una visión muy solidaria sobre el problema. Lo que la Universidad de Oxford le planteó fueron dos cosas esencialmente: primero que la vacuna sea accesible, que tuviera un precio accesible, y segundo que sea distribuida universalmente sin restricciones”, repasó.

Luego, explicó que AstraZeneca, que no tiene una fábrica para producir ese tipo de vacuna, seleccionó la planta de su firma en la Argentina.

Sigman remarcó que los científicos del laboratorio ya comenzaron a realizar las tareas necesarias para producir el reactivo. “Ya mismo empezamos a trabajar”, resaltó y agregó que las instalaciones se abocarán únicamente a la elaboración de esta vacuna porque “como este es un virus vivo, no puede producirse con otros productos que estamos produciendo”.




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