Según informaron, los efectos del coronavirus en la economía profundizaron "la compleja situación" que ya atravesaba la empresa.


La petrolera YPF registró en el segundo trimestre del año una pérdida neta de 85.000 millones de pesos, en el marco de los efectos de la pandemia a la actividad, que “profundizó la compleja situación desde el punto de vista económico y financiero” que ya atravesaba la compañía, según informó esta tarde al mercado.

Al dar a conocer los resultados del segundo trimestre del año, YPF también reseñó que las inversiones en upstream en el segundo trimestre de 2020 alcanzaron los $7.000 millones, inferiores en un 78% a las realizadas en igual período de 2019, producto de la “paralización de equipos” siempre en el marco del aislamiento social.

La compañía ratificó con su informe las perspectivas negativas de sus resultados que se anticipaban en los últimos días, y comunicó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que registró en el segundo trimestre del año una pérdida neta de $85 mil millones, lo que incluye una pérdida operativa de $36.000 millones antes de considerar el efecto registrado por el deterioro de valor de activos.

De esta forma, los ingresos en el segundo trimestre de 2020 ascendieron a $133.60 millones, 16,7% inferior respecto al segundo trimestre de 2019.

En ese sentido, la empresa destacó que durante este período, y al igual que otras compañías en el mundo, YPF reportó un cargo no recurrente por deterioro de activos de gas de $57.400 millones, que se generó principalmente por la caída de los precios tanto a nivel mundial como local.

Considerando el cargo por deterioro de activos de $57.400 millones MM ($ 43-100 millones neto de impuestos) para el trimestre corriente, la pérdida operativa alcanzó así a los $93.400 millones.

Por su parte, el EBITDA Ajustado para el segundo trimestre del año 2020 alcanzó los $ 1.900 millones, siendo 95,5% inferior al del segundo trimestre de 2019.

En lo que respecta al mercado de crudo y combustibles, la contracción en la demanda impactó fuerte en las ventas de YPF, que cayeron un 85% en la última semana de marzo y a partir de ese momento fueron repuntando gradualmente hasta estabilizarse en julio con una caída de entre 40 y 45% respecto a la etapa previa a la puesta en marcha de la cuarentena.

En el caso del gasoil, llegó a tocar una caída máxima del 50% para luego estabilizarse en torno a una caída del 20% en las últimas 10 semanas, explicó la compañía.

Esta caída en las ventas, entre otras cosas, afectó los ingresos de la compañía que alcanzaron los $134 mil millones, un 17% menos que en el segundo trimestre de 2019″, comunico al mercado.

La producción de hidrocarburos también se vio afectada por esta situación, disminuyendo un 9% respecto al trimestre anterior, pero la petrolera destacó como referencia que la producción de petróleo a nivel país cayó cerca de un 11% en igual período y a nivel mundial la caída fue superior al 15% entre abril y junio.

“En este duro contexto para la industria global de petróleo y gas, la mayoría de las grandes petroleras reportaron resultados negativos de gran magnitud, incluyendo importantes ajustes a la baja del valor de sus activos”, explicó YPF.

En este marco, la compañía señalo que está ejecutando “una fuerte revisión de su estructura de costos para lograr una operación competitiva a nivel mundial y promoviendo eficiencias que le permitan preparar el escenario para cuando se supere la situación”.

En el plano financiero logró en julio un canje de deuda exitoso que le permite mejorar su perfil de endeudamiento, con un reperfilamiento del 58% de sus obligaciones negociables por US$ 1.000 millones que vencían en mayo de 2021 y que logró postergar hasta 2025.

A modo cierre, la empresa sostuvo que a partir de las acciones implementadas, “ya se comienzan a ver algunos resultados operativos y financieros que permiten vislumbrar que el momento más crítico de la difícil situación profundizada por el efecto de la pandemia comienza muy lentamente a despejarse”.


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