Alix Cassidy murió poco después de haber recibido un mal diagnóstico de parte de los médicos.


La muerte de una adolescente de 17 años conmocionó a la gente en Escocia. Alix Cassidy había sido diagnosticada con artritis, pero en realidad tenía un tumor en la columna vertebral.

Su propia madre, Caron (39), contó la triste historia en la página GoFundMe, donde recaudaban dinero para el tratamiento de células madre que necesitaba Alix y que llegó a las 17.000 libras, que se utilizarán para el velorio y donadas a caridad.

Alix Cassidy (Web)

“Nos encantaría agradecerles a todos por sus increíbles donaciones y mensajes. Lamentablemente nuestra guerrera murió el sábado por la mañana y ahora está en paz“, escribió, y se lamentó de que los médicos no hubieran diagnosticado correctamente a su hija desde el comienzo.

Según contó Caron, cuando Alix se enteró de que padecía una enfermedad terminal, comenzó a llorar y le dijo: “No quiero morir”. La mujer recordó cómo los médicos “eran indiferentes” cuando llevaba a su hija al Hospital Universitario Queen Elizabeth y le habían dado turno para examinar su “artritis” después de Navidad.

Por fin, contó, un neurólogo de Nuffield House le hizo algunas pruebas y confirmó que la adolescente no padecía artritis. Entonces le ordenó realizarse una resonancia magnética de urgencia.

Algunas horas después, los médicos del Hospital Universitario Queen Elizabeth le confirmaron a la familia de Alix que se trataba de un tumor en su médula espinal. Entonces fue sometida a una operación de cinco horas. Pero tras la intervención la confirmaron que su tumor era incurable.






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