Rafa Guerrero, experto psicólogo: "Los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidad de ser diagnosticados con TDAH que aquellos nacidos en enero"

El especialista advierte sobre el sesgo de la edad relativa en el aula. Por qué la diferencia de madurez con los nacidos en enero suele confundirse con un trastorno.

Rafa Guerrero, experto psicólogo: "Los niños nacidos en diciembre tienen un 39% más de probabilidad de ser diagnosticados con TDAH que aquellos nacidos en enero"
La explicación del psicólogo. (Canva)
22 de septiembre de 2026, 15:18

En el ámbito escolar, la diferencia de meses entre los alumnos de un mismo año lectivo suele pasar inadvertida en los registros de inscripción, pero representa una brecha significativa en el desarrollo cognitivo y motor de los estudiantes. Los niños nacidos en diciembre comparten aula con compañeros que les llevan casi un año de ventaja en madurez biológica, una disparidad que condiciona la manera en que docentes y profesionales evalúan la capacidad de atención, el autocontrol y la autorregulación en el aula.

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Esta asimetría en la evolución infantil encendió las alarmas de la comunidad médica por sus consecuencias directas en la salud mental de los menores. El reconocido psicólogo Rafa Guerrero advirtió sobre el impacto del mes de nacimiento en la evaluación clínica: "Los niños nacidos en el mes de diciembre tienen un 39% más de probabilidad de ser diagnosticados con TDAH que aquellos nacidos en el mes de enero".

Los niños nacidos en diciembre son más propensos a ser diagnositcados con TDAH.
Los niños nacidos en diciembre son más propensos a ser diagnositcados con TDAH. (Canva)

La edad relativa y la confusión entre inmadurez y patología

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que altera la atención, la impulsividad y la regulación del comportamiento. Sin embargo, en las primeras etapas de la escolarización, exigir el mismo nivel de concentración y quietud a un niño de casi seis años que a uno de cinco recién cumplidos suele conducir a lecturas clínicas equivocadas.

Frente a esta problemática, las apreciaciones del especialista destacan puntos centrales para evitar diagnósticos apresurados:

  • Efecto de la edad relativa: Comparar el rendimiento de un menor nacido a fin de año con uno nacido a comienzos del ciclo escolar implica contrastar dos momentos madurativos completamente distintos.
  • Sobrediagnóstico por exigencia del entorno: Conductas esperables para la edad biológica, como la necesidad de movimiento, la distracción frecuente o la impaciencia, suelen etiquetarse erróneamente como síntomas patológicos debido a la presión académica.
  • Criterios estrictos de evaluación: El diagnóstico de TDAH no debe fundamentarse únicamente en la inquietud o en la falta de atención momentánea. Resulta indispensable evaluar la persistencia de los síntomas en múltiples entornos (hogar y escuela) y determinar si interfieren de manera real en la vida cotidiana.
Niño distraído.
Niño distraído. (Canva)
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La advertencia indispensable: no etiquetar la madurez

Al analizar la sobreexposición de los más pequeños a tratamientos farmacológicos o abordajes terapéuticos innecesarios, los profesionales en desarrollo infantil lanzan una advertencia categórica: llamar trastorno a lo que es simplemente una brecha de madurez cronológica genera un impacto negativo en la autoestima y el desarrollo emocional del niño.

Por esta razón, la comunidad clínica enfatiza la necesidad de adecuar las expectativas pedagógicas al desarrollo biológico real de cada alumno. Considerar el contexto evolutivo antes de derivar a un paciente resguarda el bienestar emocional de la infancia, evitando etiquetas prematuras y garantizando un acompañamiento escolar respetuoso con los tiempos de cada individuo.