Peregrinación a Luján 2026: cómo preparar los pies para no sufrir en la caminata, según una especialista
Pautas de protección, el uso de vaselina y cinta hipoalergénica para prevenir ampollas y lesiones durante el trayecto hacia el santuario.


Cada año, la caminata hacia la Basílica de Luján convoca a miles de personas que recorren decenas de kilómetros para cumplir promesas o agradecer. Asumir un trayecto de semejante exigencia física representa un desafío considerable para el cuerpo, especialmente para las extremidades inferiores. La aparición de ampollas, grietas en la piel y dolores plantares suele convertirse en el principal obstáculo para llegar a destino, por lo que una preparación previa adecuada resulta indispensable.

En este contexto, la creadora de contenido Memi González compartió su rutina probada para proteger la estructura del pie durante trayectos de más de 37 kilómetros. Con el objetivo de evitar el sufrimiento acumulado y mantener la salud de la piel, la especialista en experiencias de usuario recomendó armar un kit de protección antes de dar el primer paso.

Para minimizar el impacto del esfuerzo prolongado y evitar lesiones dolorosas en la piel, se aconseja seguir una serie de medidas de preparación previa:
Los especialistas coinciden en un principio básico para la caminata: no probar productos, calzados ni técnicas desconocidas el mismo día del evento, sino ajustar la rutina con anticipación.

El éxito de esta rutina preventiva radica en la forma en que combate los dos grandes enemigos del caminante: el rozamiento constante y la humedad. Cuando los pies acumulan horas de caminata, el calor y el sudor ablandan la capa superficial de la piel. Si a esto se le suma la fricción repetida de la media o la zapatilla, las capas superficiales de la epidermis terminan separándose y llenándose de líquido, generando las molestas y dolorosas ampollas.

Al encintar los dedos y los puntos de apoyo con cinta hipoalergénica, la fricción se traslada a la cinta en lugar de golpear directamente sobre la piel. Por su parte, la vaselina sólida actúa como un escudo deslizante que neutraliza cualquier roce residual. Sumado al control de la humedad mediante el talco y unas medias de caña alta que protegen los tobillos, el pie conserva su flexibilidad y llega al final del recorrido sin las lesiones típicas que suelen frenar a los peregrinos a mitad de camino.