Adiós al Ozempic: descubren un tratamiento para perder grasa sin perder músculo
Investigadores de la Universidad de California en Berkeley identificaron una molécula que aumenta el gasto energético sin causar atrofia muscular ni náuseas.


La llegada de los medicamentos basados en análogos del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1), comercializados mundialmente bajo marcas como Ozempic, Wegovy, Mounjaro o Zepbound, revolucionó el abordaje médico de la obesidad, la diabetes tipo 2 y el hígado graso. Sin embargo, pese a su incuestionable eficacia para reducir el peso corporal mediante la supresión del apetito, la práctica clínica ha puesto de manifiesto sus limitaciones: efectos secundarios gastrointestinales frecuentes (náuseas y vómitos) y, fundamentalmente, una severa pérdida de masa muscular magra derivado del déficit calórico extremo.

Frente a este desafío metabólico, un equipo de científicos de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.) identificó un prometedor compuesto capaz de inducir la pérdida de peso atacando exclusivamente el tejido adiposo sin comprometer la masa muscular.

Los resultados del hallazgo, publicados en la prestigiosa revista científica Science Advances, se centran en la molécula conocida como ácido 5-tetradeciloxi-2-furoico (TOFA).
"El peso corporal responde a dos factores: ingerir menos calorías o gastar más energía. Los GLP-1 actúan casi exclusivamente sobre el primero, así que nosotros nos centramos en el segundo", explicó Anders Näär, profesor de Biología Metabólica y Nutrición en UC Berkeley y autor principal del estudio.
A diferencia de los fármacos inyectables actuales que modifican las señales de saciedad en el cerebro, el compuesto TOFA no altera la ingesta de alimentos ni exige modificar los niveles de actividad física. En los ensayos con ratones obesos, los animales redujeron peso corporal únicamente a expensas de la grasa acumulada, conservando intacta su estructura muscular.

Aunque la molécula TOFA fue descubierta originalmente en la década de 1970 como un inhibidor de la síntesis de lípidos (ACC), los intentos del pasado por utilizar compuestos similares fracasaron en ensayos clínicos por aumentar peligrosamente los niveles de triglicéridos en sangre.
La investigación de Berkeley demostró que la molécula posee un mecanismo biológico coordinado de doble acción: no solo frena la producción de grasas, sino que activa los receptores celulares PPARa y PPARd, responsables de enviar la orden genética a las células para captar el exceso de lípidos y quemarlos como combustible.

"El TOFA no se limita a bloquear la síntesis de lípidos. También activa vías relacionadas con el gasto energético que podrían ayudar al organismo a gestionar de forma más eficaz el exceso de lípidos y glucosa", detalló Justin Y. Lee, coautor del trabajo e investigador posdoctoral. Esta activación combinada elevó el gasto de energía celular hasta un 18% en los modelos animales sin incrementar la temperatura ni disparar los triglicéridos.
Los autores del estudio evaluaron también la administración combinada de TOFA con principios activos como la semaglutida y la tirzepatida. Los resultados mostraron que el uso conjunto genera un efecto sinérgico, potenciando la pérdida de tejido graso y mejorando el control de la glucemia.

"Lo consideramos un tratamiento complementario, más que un sustituto", concluyó Näär. Aunque por el momento los ensayos se restringen a modelos de laboratorio y resta evaluar su seguridad y eficacia en seres humanos, el hallazgo abre una ruta para abordar los trastornos metabólicos sin los costos de la fragilidad muscular.