Este jueves inició el proceso licitatorio para la construcción, remodelación, ampliación y entrega del Hogar y Centro de Día San Benito. Este nuevo Centro estará emplazado en el mismo predio del actual hogar, de avenida Francisco de Aguirre 470.

El acto se llevó a cabo en el antedespacho del gobernador, Osvaldo Jaldo, con la presencia del ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin. Estuvieron presentes el vicepresidente primero de la Legislatura, Regino Amado; la secretaria de Obras Públicas, Cristina Boscarino; Susana Robles, asesora del Ministerio y encargada del proyecto; Juan Emdan, subsecretario de la Unidad Ejecutora de Programas y Proyectos Sociales; Hugo Jovanovich, director de Discapacidad; y la directora del Hogar San Benito, Silvia Zlachevsky.

“Hacer una inversión en el Hogar San Benito para su remodelación y ampliación es muy importante y nos pone felices. Es un proyecto de casi $400 millones que permitirá albergar a personas con discapacidad que no tengan quien las cuide. El hogar cumplirá el rol con los internados de forma permanente y también será centro de día”, dijo Jaldo.

“Estamos por transformar el Hogar San Benito, que es un lugar del sistema de cuidado proteccional del Ministerio de Desarrollo. Ya tenemos los fondos para el inicio de la obra, por eso empezamos hoy a licitarlo”, destacó el ministro Yedlin.

El inicio de obra está previsto para fines de este año o principios del 2022 y su ejecución demandará 24 meses. Este Hogar y Centro de Día con internación para personas con discapacidad severa será el primero en la provincia y el NOA.

El proyecto del hogar permanente para personas con discapacidad con alta dependencia prevé contar con 36 habitaciones para alojar a 50 personas de todas las edades y un Centro de Día para personas mayores de 18 años con discapacidad y sus familias, donde podrán realizar tareas de rehabilitación y talleres.

El hogar está pensado para que vivan aquellas personas con discapacidad severa sin cuidados parentales o los que no tengan la adecuación pertinente en sus hogares. Está pensado entorno a un modelo arquitectónico-funcional que, desde la lógica del cuidado, articula dos modelos proteccionales: la residencia permanente en un hogar con todas la comodidades y requerimientos normativos necesarios, y al mismo tiempo el cuidado ambulatorio, abierto a la comunidad a través de la incorporación del Centro de Día, a los fines de generar actividades que potencian el desarrollo de una persona.