Pinceladas literarias. "Actos más que humanos"

Un cuento de Valentina Pereyra.

Pinceladas literarias. "Actos más que humanos"
Pinceladas literarias (befunky)
20 de septiembre de 2026, 09:10

Vía Tres Arroyos te presenta una nueva entrega de Pinceladas literarias en esta ocasi+on con un nuevo cuento de Valentina Pereyra.

Actos más que humanos

La seguridad del banco no está en discusión. Hay buenos y malos empleados. Eso es todo. Entiendo que su diario gane lecturas por los casos policiales. Entiendo todo, pero escúcheme: Acá no hubo más que el mal accionar de un empleado. Eso es todo. ¿Me está grabando? Escriba esto: el Banco del Sud es una entidad segura. Los ahorristas pueden estar tranquilos y las empresas que confían en nosotros no tienen por qué alarmarse. En sus cuentas y en las cajas de seguridad, todo está intacto. La prensa, perdone que lo involucre, agranda las cosas. El banco ya se ocupó del empleado en cuestión. Todo resuelto. Nunca cerramos las puertas, no fue necesario. Por favor, no insista en llamarlo así. Esto solo fue un mal proceder, un acto humano.

"Ningún hombre puede, por un tiempo considerable, usar una cara para sí mismo y otra para la multitud, sin finalmente desconcertarse sobre cuál puede ser la verdadera." — La letra escarlata, Nathaniel Hawthore.

¿Cafecito? No me cuesta nada, hombre. Se la ha pasado hablando y escribiendo. ¡Qué van a decir en el diario! ¿Qué no lo atendemos bien? No me molesta, es lo que hago todos los días. Tomé. Le traigo la cucharita así usted le pone el azúcar que quiere. Al jefe, así lo llamamos a Pedrosa -perdone es que estoy nerviosa y se me escapan cuestiones internas- le gusta amargo, pero éste por poco vacía la azucarera.

El tesorero, ¿no hablamos de él? ¡No se imagina cuando lo trasladaron para acá! Un descolgado. Esos días entrabas a la cocina y era de lo único que hablaban. ¡Una manga de chismosos! Perdone, no sé de qué otra manera llamarlo. Si cada uno se ocupara de lo suyo.

Apoye tranquilo. A este escritorio lo debe haber traído Colón ¡qué le va a hacer una marca más! Desde acá controlo- ¡bah! Anoto y anuncio a los que entran a hablar con el gerente. Tienen que anunciarse conmigo. Al tesorero no lo va a ver nadie sin la autorización de Pedrosa, el jefe. Quiero decir, el gerente- el jefe- es el que decide si el cliente va a hablar o no con el tesorero.

Bueno, hablaba, no sé si nombrarlo en pasado, al fin y al cabo, muerto no está. Como le decía, yo tengo el registro de todos los que vienen con problemas personales y, los cajeros o el de seguridad, que es bastante metido si Dios quiere, los mandan para las oficinas del fondo. Mucha gente endeudada, sin ir más lejos, la novia de él vino hace unos meses con este problema. ¿Quién hubiera dicho?

Me contó, mientras esperaba a Pedrosa, que había sacado un crédito para cambiar el auto y que ya llevaba tres cuotas de retraso. No le dije en ese momento que no entendía por qué se comprometió a pagar algo que, al fin y al cabo, no iba a poder cumplir. Pero, vio cómo es esta gente. Fue ese día que me contó lo del viaje. ¿Vio que dicen que está en Bahamas? Acá comentan que se fueron juntos el fin de semana, antes de que abrieran el tesoro, antes de que se destapara la olla como quién dice.

"La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio." — Ensayo sobre la lucidez, José Saramago.

Yo creo que es un tipo común. Un poco raro, eso sí. De esos que antes de ser paja o polvo ya estaban tristes. Saluda todas las mañanas con la mano y a veces se queda hablando conmigo sobre mis horarios y el trabajo que hago y dónde guardo las cosas de la limpieza.

Yo digo: un tipo que se preocupa por el de maestranza tan mal corazón no debe tener. La verdad es que no sé mucho. No lo voy a poder ayudar. Me parece que la novia andaba con problemas porque el día que vino a hablar con el jefe salió llorando. ¡Pero hoy quién no tiene problemas! Qué se yo. Es difícil parar la olla, ¿vio? Yo hago mi turno toda la semana y, a veces, si no consiguen a nadie, me ofrezco para cubrir los fines de semana.

Estuve el sábado. Llegué puntual a las ocho. Yo no sé qué habré hecho con la llave de servicio que le doy a los que hacen turnos de finde de semana. No la pude encontrar por ningún lado. Eso me distrajo un tiempo hasta que me puse a limpiar. Yo creo que fue a eso del mediodía que fui a repasar el escritorio del jefe y el suyo que está al lado. Me parece que… sí, sí, estoy casi seguro de que fue ahí que vi la luz de la oficina de él prendida. Pero, qué sé yo. Se la podría haber dejado así desde el viernes. Yo me voy un rato antes que ellos. Cierra el de seguridad. Yo digo: ¿para qué iría el de seguridad hasta las oficinas del fondo? No la vio. No vio la luz encendida y quedó así. Para mí pasó eso. Dicen que está en Bahamas. Yo no sé nada de eso. Y, ¿vio? El que le roba a un ladrón…

"Las cosas no son lo que parecen; la primera apariencia engaña a muchos; la inteligencia de unos pocos percibe lo que se ha oculto con cuidado." — Fábulas, Fedro.

Me jubilo a fin de año con treinta años de antigüedad. No veo la hora. Es un trabajo riesgoso y, como usted verá, comprometido. Tanto que, aunque no haya hecho nada me siento responsable. El tesorero entró recomendado por una sucursal de un banco internacional que se fue del país en el 2001. Su función es la misma que cualquiera en su condición y rol: administra la liquidez global, los fondos y la posición de riesgo financiero de la institución en los mercados de capitales; es decir: mantiene el dinero suficiente para que el banco cumpla con sus obligaciones y retiros de clientes; gestiona la emisión de deuda o depósitos interbancarios para financiar las operaciones del banco; vigila los coeficientes mínimos de liquidez exigidos por el banco central de cada país.

Nada del otro mundo. Nada que un buen empleado no pueda hacer responsablemente. Yo también me pregunto por qué no me asignaron es ese puesto. Tenía la edad y las condiciones. Pero, vio, lo que dicen de que algunos entran por la ventana…Él también tiene-o tenía- la responsabilidad de invertir el dinero sobrante del banco en activos seguros o de alta rentabilidad como bonos, letras o mercado monetario. No sale mucho de la oficina. Llega temprano y se mete en el cubículo vidriado como si fuera una pecera en la que solo nadara una piraña. No importa si a mí me caía bien. El arqueo del tesoro habla por sí mismo. Bueno, si el gerente le dijo que solo se trata de un error humano o como lo haya llamado. Allá él, es el jefe y dice lo que quiere. Diría yo, un gran error, un garrafal error humano, pero…allá él.

"La mentira y el fraude tienen una fecha de caducidad escrita en la frente, y cuando llega el día, la verdad no tiene piedad." — Crimen y castigo, Fiódor Dostoyevski.

No soy empleado del Banco. Soy un contratado de la empresa de Seguridad Tresaseg que me mandó a este lugar. Pasé por tantos estudios psicológicos que podría atender yo solito el tesoro. Bueno, no me haga caso. Acá nadie me toma muy en serio. Se enojan porque los cargo cuando llegan. Todos hombres. Cuando vienen los lunes con ojeras les digo: parece que hubo festichola el finde; o si me dicen que no les alcanzó el feriado para descansar les tiro el chiste de: noches alegres, mañanas tristes.

Él nunca me sigue la joda. Es un agrio. Me quise morir cuando apareció la minita que dijo que era su novia. ¡Qué país generoso! Pensé. ¡No es del tipo al que uno se lo imagine dándole a la matraca! ¿Usted me entiende, ¿no? Me acuerdo de ese día porque cuando salió llorando-la minita de él- la acompañé hasta la escalinata. ¡Cuando no está el gato…! Así que aproveché para abrazarla y darle algo de consuelo.

No dijo nada. Algo de la deuda, sí eso dijo, habló de una deuda. Yo le dije: no te preocupes, acá todos vienen por lo mismo; estamos todos más crocantes que pan tostado. Llorisqueó un rato más y me empujó para buscar el pañuelo que sacó del bolsillo de la campera. ¡No todo lo que brilla es oro! Le dije antes de que se fuera. No se si me cazó la idea. Pero si el novio, que es el tesorero, no le daba una mano en esa, ¿para qué se lo aguantaba? Para mí no me cazó la idea. Me mostró el de maestranza una foto del Instagram, dicen que es en Bahamas. No sé si él se fue también. Acá no apareció desde la auditoría. Ya vamos a saber qué pasó. Es cuestión de tiempo. La verdad va a salir a la luz, yo sé lo que le digo. Estos son todos estómagos resfriados. Es cuestión de tiempo.

"Un fraude de mil caras siempre termina mostrando su verdadero rostro cuando la codicia supera a la prudencia." — El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde.

La auditoría termina mañana. Recién después de analizar todos los datos podremos dar un informe. Todo es confidencial, lo siento. No puedo adelantar nada. Auditamos el tesoro, correcto. Miramos los libros y blanqueamos las claves de tesorería. No puedo darle más detalles. Esa palabra la dice usted. No puedo arriesgar un diagnóstico de situación. Si el gerente le dijo que los clientes de la banca personas y de la de empresas pueden quedarse tranquilos, no tengo nada que agregar. Los números cantan. Los números no mienten. Los números son transparentes.

El banco tiene su sistema de seguridad. Afirmativo. ¿Por qué se cree que estamos en esta situación auditando? No, no. Lo de la lámpara encendida en el escritorio del tesorero fue una alerta secundaria. Negativo: no sé nada ni es de mi interés si el tesorero está en Bahamas. Eso no me corresponde analizar. Los números dirás qué pasó si es que pasó algo. El directorio en casa central emitirá un comunicado. Usted pierde el tiempo. Buscamos números no verdades.