EL "Fortín Machado" fue estratégicamente construido en 1865, a mitad de camino entre las poblaciones de Tandil y Bahía Blanca,


Los pequeños fortines que se fueron fundando a lo largo de la Provincia de Buenos Aires durante la llamada “Conquista del Desierto” tras el avance de las columnas armadas, con el tiempo serían las bases de la fundación de los pueblos y ciudades de la Provincia.

El 4 de Abril de 1823, el general Martín Rodríguez fundó en las faldas de las sierras de Tandil la Fortaleza “Independencia”, donde empezó a formarse inmediatamente un pueblo, Cinco años después en 1828, en las proximidades del Arroyo Napostá, se echaban los cimientos de una Fortaleza poderosa que fue denominada “La Protectora Argentina” y casi en simultaneo, se inició los trabajos para fundar un pueblo que según Juan Ramón Balcarce, por ese entonces, Ministro de Guerra y Marina, debía llamarse “La Nueva Buenos Aires”, pero finalmente se decidió por mantener el nombre que ya tenía la región, pues ese paraje ya se conocía con el nombre de Bahía Blanca.

Los fortines “Independencia” de Tandil y Protectora Argentina” de Bahía Blanca, son las primeras y principales defensas de la zona contra los malones y los que soportaron la mayor concentración de ataques. Ante el continuo avance de las milicias, los nativos empezaron a concentrarse en grandes cantidades, arribando muchos de ellos desde Chile, lo que fue advertido al Gobierno por la Comandancia de Patagones. Grupos de indios que oscilaban entre los trescientos y quinientos hombres hostilizaban continuamente las poblaciones de la frontera sin respetar los tratados de paz que Calfucurá había convenido con el gobierno.

Fortín Independencia, Tandil

A partir del año 1860 las tropas de la frontera Sur, cuyo comandante era el coronel José Benito Machado, incursionaron frecuentemente por esta campaña, llegando en una ocasión hasta una pequeña laguna mantenida por varios manantiales, que daba origen a un arroyo conocido con el nombre de Arroyo Seco.

Junto a esa laguna, que fue bautizada con el nombre de “Machado” las tropas levantaron un pequeño fortín que se denominó “Fortín Machado”, que se construyó a unos 150 metros de la Laguna. El Arroyo Seco constituía una defensa natural.

EL “Fortín Machado” fue estratégicamente construido, a mitad de camino entre las poblaciones de Tandil y Bahía Blanca, separadas entre ellas por 80 leguas (más de 380 km) que requerían el establecimiento de puestos ocupados por las tropas que garantizaran la paz de los pueblos.

Fortín Machado

COMO ERA EL “FORTIN MACHADO”.

El fortín estaba ubicado a unos 30 km. de la ciudad de Tres Arroyos tenía forma circular, su diámetro era aproximadamente de unos veinte metros, rodeado de un foso de tres metros de profundidad por dos metros de ancho, siendo los cortes completamente a plomo para evitar todo posible acceso del indio. En épocas de lluvia ese foso permanecía inundado. La edificación central del fortín estaba constituida por un galpón cerrado, de dos aguas, hecho de barro y pasto, con techo de junco, en el cual se encontraba el depósito de armas, municiones y la mayoría.

La guarnición del “Fortín Machado” la formaban tropas de línea y guardias nacionales, cuyo número variaba entre los quinientos y trescientos hombres, pues continuamente se registraban deserciones. En esa época era común que grupos de gauchos abandonaran los fortines, cansados de padecer toda clase de sufrimientos y privaciones, para lanzarse a la pampa a peregrinar sin rumbo fijo, hasta que escapando de los salvajes, llegaban a otro fortín y allí quedaban durante un tiempo.

A través del testimonio de la época de Pedro Gutiérrez, amigo personal del Coronel Machado y Soldado del Fortín se ha logrado reconstruir parte de los hábitos y costumbres de aquellos años . A Gutiérrez se lo entrevistó en el año 1934 al conmemorarse el cincuentenario de la fundación de Tres Arroyos. De aquella entrevista se desprende el siguiente fragmento.

Pedro Gutierrez, 1934 fotografiado en el lugar exacto donde estaba emplazado el Fortín Machado

Según los relatos de Gutiérrez, fuera del foso que rodeaba a la pequeña fortaleza, a una distancia aproximada de unos treinta metros, se encontraban los ranchos para la tropa, hacia el lado del naciente, y un poco más lejos, siempre en el mismo sentido, se encontraba la pulpería del fortín, donde se despachaba abundante ginebra y vino.

El dueño de la pulpería se llamaba Carlos Bataglia y vivía en compañía de su esposa, la única mujer blanca que había en el lugar y en muchas leguas a la redonda. Se levantaban además otros ranchos que completaban la población del paraje por el año 1865. Desde el interior del fortín sus ocupantes se comunicaban a través del foso por medio de un puente corredizo, que en las horas de la noche se retiraba para incomunicar la fortaleza del desierto.

En un sitio próximo a la población se encontraba el cementerio del fortín, habiéndose hallado en muchas ocasiones restos de personas que perecieron durante las luchas que se registraron con los salvajes por aquellos años y que recibieron sepultura en el campo santo próximo a la laguna “Machado”.

JEFES QUE ACTUARON EN EL FORTÍN MACHADO

​ El coronel José Benito Machado Comandante de la Frontera Costa Sud, era el jefe del fortín; pero él permanecía por temporadas, pues viajaba continuamente con su escolta constituida por el Regimiento 17, más tarde denominado “Sol de Mayo” hasta los campos de la zona de Tandil. En su ausencia el fortín quedaba bajo las órdenes de los capitanes Paulino Amarante o Martín Villalba y a veces de Domingo Manzares, éste Comandante de Guardias Nacionales.

Coronel Benito Machado

Una gran parte de la tropa era santiagueña y la mayoría provincianos que integraban los cuerpos de “Guardias Nacionales” en carácter de “enganchados” o detenidos por delitos diversos. Las haciendas del fortín destinadas a la manutención de la tropa eran de propiedad de Juan Urdaquiola y eran aproximadamente unas siete mil vacas negras.

LA CLASE DE VIDA QUE SE HACIA EN EL “FORTIN MACHADO”

 Sobre la vida en el Fortín Gutiérrez relató: “En el “Fortín Machado” la vida estaba matizada de diversiones al aire libre, para hacer menos pesada la tarea de cuidar la frontera. En las lomas próximas hacia el poniente, de día y de noche se encontraban los centinelas, que escudriñaban el desierto y cuando en la lejanía se podían observar movimientos, agitaban un poncho desplegado, señal que en el fortín se interpretaba como llegada de indios y la guarnición se preparaba para la defensa; pero eso cuando las invasiones se realizaban en las horas del día, porque el aborigen era muy pícaro, y a veces intentaba acercarse en las horas de la noche para sorprender a las tropas y robarle las haciendas.

De noche, los centinelas generalmente eran dos o tres en cada loma, y cuando advertían novedades se lanzaban a todo galope hasta otros centinelas que se encontraban a mitad de camino y éstos finalmente llegaban al fortín llevando la noticia de alarma. El “Fortín Machado” muy pocas veces fue sitiado por los indios, porque los pampas no usaban flechas, sino que sus armas eran las lanzas y bolas y acercándose, se ponían a tiro de los fusiles de chispa, que los soldados cargaban por la boca. El coronel Machado prefería la lucha cuerpo a cuerpo y en esas circunstancias los soldados usaban sables y bayonetas, y muchos de ellos únicamente el facón.

La elevación de tierra que circundaba el foso del Fortín Machado, 1934

Esa vida se matizaba con diversiones; se realizaban frecuentes carreras cuadreras, se jugaba diariamente a la taba y a las cartas. Los jefes del fortín preferían el juego de cartas. Se narraban cuentos de las luchas de la independencia y se cantaban “tristes” en las guitarras muy frecuentemente. Y alguna vez surgía la discusión, interviniendo inmediatamente los jefes para terminar el cambio de palabras…

NECESIDAD DE FUNDAR UN PUEBLO CERCA DEL FORTÍN

En una vasta zona del sur de Buenos Aires, al iniciarse el año 1865 no había otras poblaciones que unos pocos fortines distribuidos a muchas leguas unos de otros, y algunas casas de campo, especies de fortines en miniatura, con construcciones defensivas para prevenir e intentar evitar el ataque de los malones, donde siempre había un grupo de gauchos y algunos extranjeros que disponían de armas de fuego para defenderse.

Los fortines y casas de campo que por aquella época se diseminaban por esta zona eran pocos, y quedaban separados por muchos kilómetros de distancia que eran recorridas con alguna frecuencia por los chasquis que llevaban comunicaciones y órdenes de los jefes. De los fortines más próximos al “Machado”, existen constancias del Caleu-huincul , situado en el paraje conocido por “La Loma de las Ovejas”, al sur de Olavarría; otro en el lugar conocido por “Boca del Quequén”, entre Marcos Paz y Paso Vanolli.

Otra pequeña casa ocupada por tropas de guardias nacionales existía en el paraje denominado “El Campamento”, en las proximidades de la actual Estación Vásquez; el “Fortín Machado” constituía por ese tiempo la guarnición más poderosa de estas regiones y de él salían frecuentemente columnas para auxiliar a los pequeños fortines de la zona.

De los primeros “boliches” que se instalaron en los campos del partido de Tres Arroyos y sus inmediaciones, se recuerda al que se hallaba en el fortín, de Carlos Bataglia; otro de Palmiro Milani que fue uno de los fundadores de Coronel Pringles; en Indio Rico existía un pequeño negocio y en el campo “San Leonardo”, actual partido de González Chaves, se estableció también un pequeño “boliche”.

Estos puestos avanzados de la civilización, diseminados en una llanura de cientos de kilómetros cuadrados, a grandes distancias de los únicos pueblos fundados en 1823 y 1828, como eran Tandil y Bahía Blanca, necesitaban con carácter urgente, por una serie de razones fundamentales como la provisión de los fortines, el acercamiento de familias y el cultivo de las tierras, la proximidad de un pueblo que podía fundarse a unas pocas leguas del “Fortín Machado”.

En el año 1935 al conmemorarse el cincuentenario de la ciudad de Tres Arroyos, se erigió un monolito recordatorio, esculpido por Don Antonio Orfanó, en el lugar donde se encontraba el Fortín Machado.

Monolito que recuerda el emplazamiento del Fortín Machado (foto: El Periodista de Tres Arroyos)




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