El femicida de Verónica Escobar finalmente fue detenido luego de permanecer prófugo desde el domingo pasado cuando mató de 11 puñaladas a su pareja.

Alejandro Roldán se había internado en el monte donde permaneció escondido por tres días. Sin embargo, de acuerdo a los relatos de las autoridades, se acercó hasta una casa de Quita Punco y pidió agua y comida y les dijo “no recordar nada de lo que pasó”.

Los dueños de casa lo invitaron a pasar y al reconocerlo simularon hospitalidad. El dueño de casa, fingiendo que iría a comprar comida y buscó señal de teléfono para dar aviso a la policía.

Cuando el hombre regresó, su pareja le dijo que Roldán ya se había retirado exigiéndole que le entregara todos los restos de comida que había en la casa y varios bidones con agua para ocultarse nuevamente en el monte.

Sin embargo, los efectivos policiales pudieron dar con su paradero y quedó a disposición de la justicia.