Tres vecinas de La Adela, una localidad ubicada a unos 250 kilómetros al sur de Santa Rosa y sobre la costa pampeana del Río Colorado, decidieron impulsar una iniciativa solidaria regalando tortas fritas a los camioneros que pasan por el lugar.

Miriam, Bibiana y Mabel, las vecinas solidarias, tienen familiares en la profesión y conocen lo que los conductores padecen en las rutas, sumado a los problemas que trae transitar durante la cuarentena.

Un camionero muestra la donación solidaria (Riocoloradoinforma)

"Los conductores de camiones son muchas veces discriminados ante la pandemia del coronavirus", dicen estas mujeres, que decidieron colaborar observando la situación de los trabajadores a los que, en ocasiones, no les permiten detenerse o son mal atendidos en las estaciones de servicio.

Decidieron hacer tortas fritas y entregarlas a los camioneros que pasan por la estación de servicio Puma, sobre la Ruta Nacional N° 22, lugar en el que pusieron a disposición del sector de baños con ducha y toda la atención que requieren los conductores.

Las tortas fritas son entregadas por los playeros de la estación de servicios Puma (Riocoloradoinforma)

Un vecino se acercó al lugar y repartió unas 20 docenas con todas las medidas de precaución que exige el aislamiento, según publicó Riocoloradoinforma, lo que generó el agradecimiento de los choferes, como es el caso Matías Rodrigo, que expresó la emoción en su muro de Facebook.

"Quería compartir esto. Después de un largo día de controles y de andar sin comer desde Mar del Plata camino al Valle (de Río Negro), ya que estaba todo cerrado, llegué a la noche a cargar combustible a la Puma de La Adela, La Pampa. Viene el playero y me da esto, media docena de tortas fritas, que por cierto estaban excelentes!

El agradecimiento del camionero (Facebook)

Y me dice que son de parte de una señora, que el fallecido marido era camionero, y que sabía de la situación que a veces pasamos y por la que estamos pasando actualmente debido a esta pandemia", relata el conductor.

Y continúa: "Intenté pagarle pero me dijo que no, que esta señora se las dejaba de corazón para aliviar aunque sea un poco el día. En ese momento me dejó sin palabras, una mezcla de alegría con un nudo en la garganta. Fue ese aliento del día para poder llegar. Gracias señora, sepa que usted anoche con sus tortas fritas y con ese gran gesto fue ese rayo de luz en un día gris", concluye Rodrigo.