Su familia está desesperada, no saben dónde está y tampoco hay pistas. El Gobierno de San Luis ofrece una recompensa.


El jueves se cumplió un año de la desaparición de Pablo Antonio Pacheco, un joven de 25 años que se fue de la casa en la que vivía junto a su hermano en la ciudad de La Punta, en San Luis. Su familia está desesperada porque no tienen pistas.

Pablo vivía junto a su hermano Brayan en una vivienda del barrio 600 Viviendas de La Punta, y el único rastro que dejó fueron unas prendas ensangrentadas, dentro de la casa, y manchas de sangre en la puerta de calle y en los alrededores. Como si algo fatal hubiese sucedido.

A pesar de que el Ministerio de Seguridad de San Luis ofreció una recompensa de 200 mil pesos ni la Policía ni la Justicia logra determinar dónde está ni qué pasó.

Su papá Pablo Pedro Pacheco está desesperado y quiere saber qué pasó: “Para colmo, hay gente que se burla del dolor ajeno, como una persona de Merlo que armó un Facebook trucho y publicó que había visto a mi hijo en el norte de la provincia, y después, que lo había visto en Villa Mercedes, pero todo era mentira”, confesó indignado al periodista de El Diario de la República.

Pablo Antonio Pacheco está desaparecido.

Hasta el momento la única pista que hay es que la mañana del 30 de mayo de 2018, cuando Pablo dejó la vivienda, llevaba su celular. En los dos días posteriores, el aparato daba señal pero luego le perdieron el rastro.

Yo tengo la esperanza de que él esté vivo en alguna parte. Por eso quiero que se reitere la difusión de su búsqueda; no sé, por ahí está trabajando en algún campo, o en otra provincia, y las personas que están en contacto con él no saben que lo estamos buscando”, manifestó el padre.

Sin embargo, con todo el dolor en su alma, sabe que Tony, así lo apodaban en casa, puede estar muerto. Pero, sea como sea quiere saber qué pasó con el.

Si bien en un momento trascendió que el chico podría haber atentado contra su vida, su papá aseguró que eso es un disparate. Pero el chico estaba atravesando un proceso de angustia y tal vez un cuadro de depresión. De hecho las prendas ensangrentadas y las manchas que dejó en el exterior de la vivienda y alrededores, podrían ser de una autolesión.

Su padre contó que el joven cayó en ese estado al salir de la cárcel, donde cumplió una condena de 3 años y medio por robo.

La jueza Virginia Palacios hace unas semanas consultó en neuropsiquiátricos y hospital comunes para saber si el joven está o estuvo internado en algún momento.



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