Ocurrió en San Juan en la noche del 25 de diciembre de 2019. Fue un homicidio en ocasión de robo.


Mario Ariel, alias “El Gordo” Gomez fue procesado por un brutal crimen de nochebuena en San Juan. Fue el 25 de diciembre de 2019, en la madrugada cuando el sujeto entró a la casa de su vecino y amigo y le partió la cabeza a palazos para robarle. O porlo menos así lo entendió el juez Martín Heredia Zaldo quien decidió procesarlo por homicidio doblemente agravado. Las pruebas contra “El Gordo” fueron contundentes y no tuvo escapatoria.

Ese día faltaban unos minutos para la 1 de la madrugada del 25 de diciembre y una vecina que salió a la puerta de su casa a tomar aire vio al “Gordo” saltando la medianera de la víctima. Según publicó Diario de Cuyo, a esa mujer le pareció sospechosa la actitud del sujeto que, después de saltar la pared, se asustó al verla pero intentó disimular fumando un cigarrillo como si nada pasara. En la mano, llevaba una bolsa de nylon. El homicida era amigo de la víctima, un comerciante de 70 años llamado Francisco Martínez. Esa noche el anciano había decidido pasar solo la Navidad y el “Gordo” era la única persona que dejaba entrar a su casa para jugar a las cartas o para que le hiciera algún trabajo de albañilería.

Al día siguiente, la vecina que fue testigo, fue hasta la casa de una familiar de Martínez y le dijo lo que había visto. La mujer, muy preocupada fue hasta la casa del comerciante y vio la terrible escena por una ventana. El anciano estaba tirado en su habitación, en medio de un charco de sangre. La puerta no estaba forzada porque la víctima conocía a Gómez, era su amigo.

El 26 de diciembre, personal de la División Homicidios de la Policía de San Juan detuvo al “Gordo” Gómez y le encontraron ropa que lo terminó de hundir. Es que la remera y los zapatos que tenía el sospechoso tenían ADN de la víctima y esto, sumado a la vecina que lo vio saltar la pared, fueron contundentes para que el juez decida procesarlo.

La autopsia estableció que al comerciante lo habían matado a palazos en la cabeza, creen que con la pata de una mesa. Gómez, por su parte, ya tenía antecedentes por robos violentos. Además, unas semanas antes se le habían perdido 20 mil pesos que la víctima guardaba en una caja para gastos corrientes y las sospechas siempre recayeron sobre su supuesto amigo. Después de encontrarlo muerto, descubrieron que a Martínez le faltaban 200 mil pesos que guardaba en una bolsa de nylon y que se negaba a depositar en el banco. Esa misma bolsa con la que la testigo había visto salir al sospechoso. “El Gordo” Gómez está procesado por homicidio doblemente agravado por alevosía y por criminis causa, porque mató para ocultar el robo. De ser encontrado culpable en el juicio, podría ser condenado a prisión perpetua.




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