Los acusados niegan su participación la brutal muerte de la joven de 22 años. Hay una menor de edad involucrada en el cruento hecho.


El martes 4 empezaron las audiencias por el brutal asesinato de Daniela Paola Guantay. Para la fiscalía, la víctima fue torturada y mutilada, mientras que los restos de su cuerpo fueron tirados en bolsas al costado del río a la altura del barrio Juan Manuel de Rosas.

La hipótesis de la fiscalía sostiene que la muerte de Daniela se habría producido entre el 2 y el 3 de marzo en el domicilio del acusado Álvarez, en el barrio 17 de Octubre. La víctima fue entregada por un supuesto robo de drogas, atada a una silla, interrogada sobre la sustracción, cortada, abusada sexualmente, y finalmente muerta por amputación de sus extremidades. Su cuerpo fue entonces metido en bolsas y tirado al lado del río. Se registró su desaparición el 27 de marzo, y tres días depués se encontraron sus restos.

La abogada de la familia Guantay lo tildó de un “crimen aberrante en un contexto de criminalidad organizada”. Piden cadena perpetua para todos los acusados. Según la abogada, además, el encargado de ofrecer droga a cambio de la entrega fue Agüero, y habrían cometido el crimen como ejemplo para que otros no intentaran también robarle.

Los imputados Norberto Silvestre, Julio César Monasterio, Juan Reynaldo Álvarez y Carlos Alfredo Agüero son acusados de homicidio triplemente agravado por violencia de género, por ensañamiento y por concurso premeditado de dos o más personas, por abuso sexual. Por otra parte, Marisel Griselda Urzagaste está acusada de homicidio doblemente agravado por ser perpetrado con sañamiento y por el concurso de dos o más personas, tortura agravada por la muerte de la vícima, todo en concurso ideal agravado por la participación de un menor de edad.

Daniela Guantay fue asesinada en 2017 (Web)

Se encuentra también acusada una joven menor de edad al momento del hecho, llamada M.L.M., imputada por homicidio doblemente agravado por ser perpetrado con ensañamiento y por el concurso premeditado de dos o más personas, tortura agravada por la muerte de la víctima, todo en concurso ideal.

Ninguno de los acusados declaró en la primera audiencia, pero por sus declaraciones previas se sabe que ninguno admitió ser responsable de los hechos. Los testigos que declararán son reservados, por tener miedo de las represalias.




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