Por este motivo, el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, adelantó su viaje a la provincia.


Lejos y olvidadas. Así viven las comunidades originarias del Chaco salteño, cuyo flagelo más grande es el hambre. En la última semana tres niños wichí murieron. Uno por desnutrición, otro por una falla multiorgánica que devino en vómitos y diarrea, y el tercer por causas que se desconocen públicamente.

Las muertes provocaron que el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, adelantara su viaje a Salta y firmara con el gobernador Gustavo Sáenz el convenio para entregar 65 mil tarjetas alimentarias a partir de febrero, en el marco del plan Argentina contra el Hambre.

También recorrió comundades de Santa Victoria Este y en diálogo con Radio 10 dijo que las muertes tienen que ver con el agua. “No está apta, no está en condicionares, y los chicos toman esa agua que les genera diarrea, y eso termina en malnutrición, en un contexto de pobreza extrema. Hay un problema de agua, salud y alimentos en comunidades que están olvidadas y que requieren un acompañamiento fuerte”, manifestó en su recorrida por el norte salteño.

Por su parte, el gobernador Gustavo Sáenz asumió que en Salta hay pobreza. “Ha llegado el momento de decir que Salta es pobre”, sentenció durante el acto de firma de convenio con Arroyo. 




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