La oficial Jimena Núñez había actuado al principio de la investigación por asesinato de la joven.


Durante la jornada de este miércoles, en juicio contra Federico Condorí por el asesinato de la joven Cintia Fernández, la fiscalía pidió la detención de una da las testigos por supuesto falso testimonio.

Cinthia Fernández fue asesinada en abril de 2011 (Web)

Se trata de la oficial Jimena Núñez, que actuó al inicio de la investigación por la muerte de la joven. Condorí había trabajado dos años en la Brigada de Investigaciones que era comandada por Núñez, dato que fue revelado en la audiencia del lunes.

El acusado trabajo en esa brigada desde 2008 hasta 2010 bajo el mando de la testigo y luego de Martín Flores, quienes luego condujeron la investigación del crimen de Cintia Fernández.

El Tribunal decidió entonces levantar un acta de todo lo sucedido en la audiencia a partir del testimonio de la oficial, y ordenar su inmediata detención.

“Hicieron lo que quisieron, porque en un primer momento no se preservó el lugar del hecho, donde más de 300 policías entraron y salieron al lugar, y hasta el juez ingresó y fumó inclusive porque se encontraron una gran cantidad de colillas de cigarrillos. En ese tiempo mi abogada era la Dra. María Eugenia Yaique, donde denunciamos a la policía Jimena Núñez, que lo protegió al policía Condorí desde un primer momento, y pasaron siete años y mi abogado García Castiella está pidiendo que la aparten de la causa. En ese momento, además de que no preservaron el lugar, sacaron y metieron cosas al departamento, y al cuerpo de mi hija lo sacaron en una bolsa negra, y en la comisaría de San Remo la envolvieron en una colcha, donde seguramente se perdieron fluidos que podrían haber servido de prueba”, había dicho Ana Fernández, la madre de Cintia en su momento.

También agregó sobre Núñez: “Tuvo un día la llave del departamento. Volcaron toda la ropa del placar al piso, sacaron todos los libros de ella, tiraron todo al piso, limpiaron la escena. El juez Pastrana insistía en que si nosotros habíamos limpiado, habíamos tocado. Y no, porque yo llegué, la encontré a mi hija, lo llamé a mi hermano, a mi cuñada; y después entró la policía, el juez, el médico de la policía y no entró nadie más”.






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