Sacha Reeve estuvo al borde de la muerte, solo consumía brócoli y gaseosa light hasta que su 'cuerpo y cerebro se apagaron'.


Sacha Reeve tiene 25 años, vive en Melbourne, Australia, donde estudia y trabaja como niñera. Hace días, abrió su corazón y se animó a contar su lucha contra la anorexia para ayudar a otras personas que estén pasando por un caso similar al de ella.

La enfermedad de esta joven la llevó a estar al borde de la muerte, cuando llegó a pesar menos de 35 kilos. Según contó el Daily Mail, Sacha comenzó a manifestar los primeros síntomas de su trastorno alimentario en la escuela secundaria, cuando tiraba los almuerzos. En ese momento, su ingesta diaria pasó a ser sólo un tazón de brócoli al vapor o verduras, un paquete de cigarrillos y media lata de Pepsi Max, lo que representa menos de 150 calorías por día.

“Me sentí gorda, me sentí fea, me sentí sin valor, me sentí atrapada y hay un significado más fuerte detrás de esas palabras en lugar de solo ‘gordo’“, explicó Reeve sobre las primeras manifestaciones de su enfermedad.

“Pensé y sentí que era un completo y absoluto desperdicio de espacio y que no valía nada en absoluto, así que le puse tanto valor a mi apariencia que cuando no era lo suficientemente buena sentí que había fallado por completo”, recordó la joven.

Sacha Reeve

Sacha Reeve

Su estado llegó a tal extremo que hizo que su “cerebro se apagara”. Sacha no podía reconocer las caras de nadie, ni hablar, leer ni escribir y tuvo que ser internada de urgencia.

“Estaba en un estado vegetativo. No podía reconocer las caras de nadie, no podía hablar, no tenía ni idea de lo que la gente me decía cuando hablaban, no podía escribir ni leer, no tenía idea de dónde estaba en todo momento, fue el momento más aterrador de mi vida”, reconoció.

Sacha Reeve consumía solo 150 calorías a diario en una dieta basada en brócoli y Pepsi Max.

Esta joven australiana seguía sintiéndose “gorda y fea” y pedía por favor que la llevaran de vuelta a su casa, pero su mamá fue clave en la recuperación y se mantuvo firme en tenerla internada por miedo a que su estado empeorara aún más.

Dentro del hospital, tuvo que ser derivada a un especialista del corazón y a la unidad de cuidados intensivos (UCI), porque su corazón estaba fallando.

Sacha Reeve casi se muere como consecuencia de la anorexia

La mamá de Sacha se tomó un largo tiempo de licencia para poder acompañar a su hija y, cuando la joven fue dada de alta, asumió el compromiso de quedarse en la casa junto a ella para supervisar una dieta que le dieron para llevarla a su peso ideal y mejorar su estado físico.

La mamá de Sacha Reeve fue clave en la recuperación de su hija, ya que requirió de una supervisión constante

“Por suerte, en este momento, mi madre tuvo un tiempo de descanso, así que pudo llevarme a casa y regresar a su casa para cuidarme durante unas semanas mientras esto pasaba”, contó la joven.

Lentamente, Sacha se fue recuperando y pudo alcanzar un peso saludable de 61 kilos. Según contó, pasó de ser talla 4 a 10 (dentro de la escala de talles en Australia).

Sacha Reeve muestra el antes y después de su cambio físico en las redes sociales

“Comí mucho, descansé mucho, y poco a poco comencé a hablar nuevamente, reconociendo caras, entendiendo lo que otros decían”, reveló la joven sobre su proceso de recuperación.

El padecimiento que tuvo que pasar llevó a Sacha  a querer ayudar a otras personas que estén pasando por lo mismo que ella. Su objetivo es generar conciencia sobre los trastornos alimentarios y los peligros que representan para la salud. Con este fin, muestra su cambio físico en Instagram y cuenta su historia de vida.

Hoy Sacha Reeve pudo recuperar su peso ideal y mejorar su estado de salud. Por eso, quiere ayudar a otras personas que estén pasando por lo mismo.

“Ya no estoy meramente existiendo sino que estoy viviendo. Ahora puedo viajar sin tener miedo de que mi corazón me va a fallar en un avión. No me levanto por las mañanas con odio sobre mi y amo mi cuerpo tal como es”, reconoció respecto de cómo le ganó la batalla a la anorexia.

Sacha estuvo al borde de la muerte, dejó de ser ella, afectó su salud, por ser víctima de una enfermedad que tiene por objetivo alinearse a parámetros de belleza poco realistas y peligrosos para la salud que día a día se muestran en los desfiles de moda, los medios de comunicación y en las redes sociales. 

Hace pocos meses, Candelaria Tinelli, la hija del conductor de Showmatch, se animó a contar cómo la anorexia “tomó su vida por completo”“Anorexia y bulimia desde los 15 hasta los 27. Pesando 10 kilos menos que hoy. Cinco años sin menstruar. Caída extrema de pelo. Depresión y mal humor. No poder disfrutar NADA“, contó a través de las redes sociales, haciendo hincapié en la importancia de pedir ayuda y de la contención familiar.

En esta línea, otras famosas como Leticia Brédice, Malena Narvay y Vicky Xipolitakis contaron sus experiencias como víctimas de estos trastornos alimentarios que, poco a poco, fueron adueñándose de sus vidas. 





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