Custodiadas por la selva misionera, siguen quitando el aliento a los visitantes, mientras Puerto Iguazú suma calidad a su gran oferta turística.


Contemplar las Cataratas del Iguazú borra cualquier palabra del mapa. La vida asoma con fuerza inusitada en cada salto de agua y hasta en los montones de mariposas que encuentran un claro para revolotear. En 2011, este paraíso misionero fue declarado una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. Y la selva más biodiversa del país, que las contiene, compite en esplendor: más de 400 aves, 100 especies de árboles, 80 tipos de mamíferos y cinco de felinos…

Desde los miradores, las cataratas parecen una cinta sin fin en el horizonte. Son 275 saltos de agua que caen entre acantilados e islotes de espesura verde, una belleza de no creer.

Muy cerca, la ciudad de Puerto Iguazú se brinda con confortables hoteles de lujo y posadas familiares, restaurantes, casinos y una amplísima oferta recreativa para acercarnos a la naturaleza.

Además de visitar el Parque Nacional Iguazú, podemos remontar el río en gomón y disfrutar de la selva recién amanecida, ganada por los pájaros y el rocío. También son muy lindos los recorridos organizados por la comunidad guaraní Yryapú.

¿Un consejo? Idear nuestro viaje echando mano al calendario lunar: con Luna llena, las cataratas se iluminan de magia y si tenemos la suerte de estar allí, tal vez nos sintamos fundidos por unos instantes con el universo. www.iguazuargentina.com

Réplica de una vivienda guaraní

La Aripuca

Árboles que peinan canas

La Aripuca era una trampa de madera que armaban los guaraníes para cazar a sus presas. En su particular forma se inspiró la familia Waidelich-Sommerfeld para levantar en 1998 lo que sería la monumental construcción principal (17 m de altura y 500 mil kg de troncos nativos) de su emprendimiento eco-turístico llamado, claro, “La Aripuca”, en Iguazú. El predio, orientado a la educación ambiental, sorprende con un inmenso portón de bienvenida construido con árboles de Ybirá-Pitá de 700 años, la réplica de una vivienda guaraní y otros edificios de troncos centenarios donde podemos adquirir artesanías, piedras preciosas y los ricos y únicos helados de yerba mate. www.aripuca.com.ar

La selva misionera contiene más de 400 aves, 100 especies de árboles, 80 tipos de mamíferos y cinco de felinos…

GuiráOga

Un refugio para los animales

Pegado al Parque Nacional Iguazú, este lugar parece un rincón más de la selva. Pero se trata de un refugio al que llegan cada día animales silvestres que fueron robados por traficantes de fauna, atropellados en las rutas, heridos por cazadores furtivos o entregados por los pobladores. Hay monos, pájaros asombrosos, coatíes, tortugas, reptiles… Allí, intentan reinsertar a los que tengan posibilidades de sobrevivir en la naturaleza y recuperar a los que no lo logren para reintroducir en el futuro a sus crías. Las visitas guiadas (las de Jorge Anfuso, experto en aves rapaces y fundador de GuiráOga son muy interesantes) duran una hora y media y se hacen todos los días. www.guiraoga.com.ar

A la luz de la luna

No es difícil imaginar la emoción de los guaraníes originarios cuando contemplaban las cataratas bajo la Luna llena, con el intenso ruido del agua y el croar de los sapos de fondo. La impresionante postal nocturna bien vale el esfuerzo de salir de excursión al final del día, cuando sólo queremos descansar. El recorrido empieza al llegar al Parque Nacional Iguazú, donde los visitantes son trasladados por un guía en el ecotren −son 20 minutos a través de la selva profunda− hasta la Garganta del Diablo. El paseo está sujeto a las buenas condiciones del clima. ¡Imperdible!

Chapuzón

En 2011, este paraíso misionero fue declarado una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo.

El “bautismo” bajo las cataratas es un paseo inolvidable. En lanchas a motor, se navegan 6 km del río Iguazú inferior atravesando 2 km de aguas rápidas hasta llegar a los saltos argentinos más importantes ¡y pasar raudamente debajo de algunos ellos! infotrendy@trendy.tur.ar





Comentarios