Velloncito de mi carne que en mi entraña yo tejí; velloncito friolento, ¡duérmete apegado a mí!.


Cuarentena con niños en casa, difícil trance: los chicos están hechos para correr, saltar, pelearse, amistarse, ensuciarse y gritar. Pensando cómo entretenerlos, ya que sufren más el encierro que nosotros, se me ocurrió que podríamos leerles poesía. Hace años que tengo el proyecto de armar una antología para niños de este género literario, el menos explorado por padres y docentes.

Echando mano a mis recuerdos, armaré esta nota y quizá deje con ella una idea, una adicción a la lectura: a mí me deslumbró un verso de Tagore, de quien nada sabía a mis diez años; y setenta años después, el poeta bengalí que amaba Victoria Ocampo vive en casa y ha engalanado alguna de mis novelas con sus frases.

Por esto, porque mi madre nos crió así, les voy a pasar algunos poemas para que les lean y hagan memorizar. La memoria, afianzada por la rima, hoy está poco cotizada como instrumento de trabajo, pero a mí me ha ayudado mucho.

Comenzaré con Nalé Roxlo y un poema que seleccioné para mi antología, “La Balada de doña Rata”:

La pobre ratita perdida, temerosa de los gatos, sigue preguntando a las ranas y a cuanto bichito encuentra, sin saber que los gnomos han salido a rescatarla, alumbrándose con varias luciérnagas. Y en la última estrofa, doña Rata llega a su cueva escoltada por estos personajes tan queridos por los niños, y por la que suscribe esta nota.

Hay un poema de Gabriela Mistral, “Apegado a mí”, que mamá nos leía al calor de la cocina a leña y a la luz del Sol de Noche. Me emocionaba mucho por el cariño maternal que traslucen las estrofas y porque una hermanita nuestra había muerto al nacer:

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Leopoldo Lugones escribió varios versos a nuestros pájaros, especialmente estos, los de “Un nido ausente”, un cuento en poesía explicando cómo y con qué elementos el hornero va armando su nido para que la hornerita ponga sus huevos:

Poesía Rumbos

Sugerencias:

1) Estos y tantos otros poemas pueden buscarlos en internet si no tienen los libros.

2) Si quieren algo de Rubén Darío, personalmente elegiría “Francisco y el Lobo”, y “Sonatina”, esta última, especial para niñas románticas.





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