En las buenas... ¿y en las malas? En el encierro, los vínculos se ponen a prueba.


“Hasta que la muerte los separe” parece ser algo cada vez más del pasado. En todo el mundo, durante las últimas décadas, la tendencia marca una menor duración de los matrimonios. Es más, hasta ha caído la tasa de personas que deciden dar el “sí”.

Ahora, los casamientos sufrieron otro golpe: el coronavirus. Es que esta pandemia, que azota ya a 185 países, no solo produjo un colapso sanitario y la caída de la actividad económica. Sino que la cuarentena y la convivencia obligada han llevado a la separación de miles de parejas en todo el mundo.

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Es que ver a una misma persona las 24 horas del día puede ser sofocante, sobre todo cuando se lidia con la ansiedad ante una enfermedad que avanza, la escasez de comida o productos y los hijos.

China, el epicentro del brote, es el mayor exponente. Según el periódico chino Global Times, luego de que se levantara la medida de confinamiento, las oficinas de solicitud de divorcio explotaron.

Quizás, como dice la canción, “nada es para siempre”. De acuerdo con el mismo medio, una vez retomado un ritmo de vida más normal, muchas personas se echaron para atrás respecto a su decisión. Recién en las próximas semanas se conocerán los números certeros.

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También el Wall Street Journal trató el tema. Según este importante diario, las discusiones más recurrentes giran en torno a la higiene y las medidas de prevención. ¿Quién no tenido una disputa sobre ir -o no- a comprar al supermercado?

La revista Cosmopolitan apunta a que la paciencia y el trabajo consciente sobre los vínculos son la clave para pasar este mal momento. Lo esencial (y más difícil) es convertir la crisis en una oportunidad.





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