A lo largo del año, es común que el jardín y la huerta sean invadidos por estos organismos que dañan y afectan tanto a hojas, como a flores y frutos. Aprendé a combatirlos.


Lo primero que hay que saber es que cuando el hongo es visible, ya es tarde para actuar. Por lo tanto siempre hay que fumigar preventivamente.

Las épocas pico de la invasión de hongos son el inicio de la primavera y los principios del otoño.

Hay un preparado con el que podrás prevenir el 90% de los hongos del jardín y la huerta: en un recipiente de chapa con 5 litros de agua, colocá 300 gramos de hojas y ramas de Equisetum (“cola de caballo”) o semillas de 5 pomelos mezcladas con 200 gramos de hojas de Capuchina (“taco de reina”). Si no tenés estos insumos, pueden ser también 300 gramos de hojas de Salvia officinalis mezcladas con 5 dientes de ajo, la cáscara de 5 papas medianas o 10 claveles del aire. En este caso, estas últimas se hierven durante 30 minutos, se dejan reposar 24 horas y se rocía las plantas con el preparado de alguna de ellas o mezcladas entre sí formando un cóctel. Así controlarán un espectro más amplio sin toxicidad para el hombre o el medio ambiente.

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Norte + Larga vida a las flores

Las flores de invierno comienzan a decaer en este tiempo. Para renovar su crecimiento, colocá en los canteros fertilizante tipo triple 15, podá pensamientos y petunias para quitar follaje, y sacá las flores viejas para incentivar que sigan floreciendo un tiempo más.

Centro + ¡Qué nivel de jardín!

Aprovechá ahora que se ven y emparejá esos desniveles que tenés en el jardín. En unos días, el césped de primavera crecerá y entonces te será mucho más difícil encontrarlos. La tarea es fácil: tapalos con arena y las guías de gramilla crecerán naturalmente sobre ellos.

Patagonia + A regar se ha dicho

Es clave en esta temporada que empieces a regar las plantas a medida que van brotando, ya que este es el momento del año en que más agua necesitan. Ojo, no olvides seguir regando el jardín por las mañanas.

Los lectores consultan

Andrea Calatayud, de Mendoza, consulta por un limonero con una copa de unos 2 metros que produce frutas 4 veces al año. Cuenta que está por mudarse a otra casa y consulta si es posible llevarse el árbol.

Andrea, al ser un árbol pequeño, la tarea es posible en septiembre y principios de octubre. La clave está en podar la copa a la mitad: que quede de 1 metro. Luego, cavar una zanja en forma de media luna a 50 cm. del tronco y de 50 cm. de profundidad. En ella, colocar una frazada vieja o tela de algodón gruesa. Luego, cavar del lado opuesto, también a 50 cm. Cortar la raíz principal y el pan de tierra caerá sobre la frazada. Luego, atar la frazada envolviendo la tierra y trasladarla al lugar definitivo. Allí, enterrar el árbol abriendo la tela en el momento. Colocar al menos tres tutores de madera para evitar que se mueva y apisonar bien la tierra a su alrededor. Luego, regar con agua –a la que se le añade previamente una aspirina molida por balde– y rociar el follaje. El proceso es lento: recién después de un año volverá a florecer y fructificar.

Jime Quiroga, de San Juan, envía fotografías de tomates de su huerta que tienen manchas marrones en la base y pregunta de qué puede tratarse y cómo puede solucionarlo.

Jimena, este síntoma en tomates es típico de una carencia de calcio en el suelo; algo raro en San Juan, pero siempre existen excepciones. Para subsanarlo, te recomiendo mezclar con la tierra de la huerta una taza de cal apagada en un metro cuadrado de superficie.

Silvia, de la ciudad de Córdoba, cuenta que su césped está totalmente perforado por túneles hechos por escarabajos. Trató de combatirlos con tierra de diatomea pero, por el contrario, se han multiplicado. Cuenta que son muchísimos, que suelen salir de noche y amanecen secos. Consulta si existe alguna alguna otra solución para combatirlos sin contaminar el medio ambiente.

Silvia, las diatomeas están funcionando a la perfección, ya que como contás, los escarabajos amanecen secos. Seguí con ese método, que es lento pero eficaz. Además, te sugiero que saques un poco de césped (50×50 cm.) de una esquina del jardín y mantengas la tierra removida, ya que esta plaga pone sus huevos en tierra floja. En invierno, al remover la tierra todas las semanas, encontrarás gusanos blancos en forma de “C”, que son las larvas de los cascarudos. Sacalos y tiralos al tachito de residuos. El año próximo, entre la tierra de diatomeas y esta técnica eliminarás los cascarudos, que comen las raíces del césped.





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