Ni siquiera el año con más homicidios en la estadística oficial tuvo un arranque tan violento como el de 2022. En junio se registraron al menos 17 muertes y el primer semestre se convirtió en el peor de la historia del departamento Rosario.

Desde enero se confirmaron 138 víctimas en la ciudad y demás localidades en jurisdicción de la Unidad Regional II. La cantidad acumulada superó el total correspondiente a 2014, cuando se sumaron 135 casos en el mismo período.

De acuerdo a los datos del Observatorio de Seguridad Pública de Santa Fe (OSP), junio cerró con la menor cantidad de homicidios del segundo trimestre de 2022 en el departamento Rosario. La merma es importante a la hora de la comparación con el récord de abril, que concluyó con un crimen cada 21 horas, pero no bastó para torcer la curva ascendente desde el inicio de la gestión del gobernador Omar Perotti.

Tanto en 2020 como en 2021, el total de muertes en la ciudad y la región creció con respecto al período anterior. La tendencia se mantiene hasta el momento con un incremento interanual del 19 por ciento respecto del primer semestre del año pasado.

La zona noroeste de Rosario como el principal foco de violencia

Entre los homicidios registrados hasta mayo de 2022 se destaca que buena parte de ellos ocurrieron en un radio de casi 20 cuadras dentro de la zona noroeste de Rosario. En el último mes la incidencia fue menor, ya que se sumaron dos víctimas: una en barrio Ludueña Ludueña y otra en Empalme Graneros. Sin embargo, en ese sector del mapa aún se concentra cerca del 22 % de todos los crímenes del departamento.

Hasta el 19 de junio, casi el 85 por ciento de los casos se dieron en la ciudad cabecera. Desde enero, Villa Gobernador Gálvez sumó nueve muertes, seguida por Ibarlucea (4) y Granadero Baigorria (3). También se reportaron dos asesinatos en Pérez y tres víctimas en Alvear, Arroyo Seco y Soldini.

En mayo se registró un aumento de la incidencia de las economías ilegales como actividad ligada a los homicidios en el departamento Rosario. El último informe del OSP ratifica esta cuestión e indica que el 66 % de los episodios tienen posibles conexiones con el funcionamiento de organizaciones criminales.