Mateusz Morawiec es oriundo de Polonia y vive en Rosario, Santa Fe. A los 32 años afirma que “el poliamor es la única forma de relación en la que me siento bien”.

Mateusz está casado con Krzyś, con quien lleva más de una década juntos y una relación monoamorosa durante seis años. Tras algunas crisis, ambos decidieron abrir la pareja. La condición era que la tercera persona fuera “alguien con quien, además del sexo, seríamos amigos.

Mateusz Morawiec (centro) junto a dos de sus parejas: Krzyś (izquierda) y Will (derecha). Foto: Mateusz Morawiec

“Polonia es un país muy conservador, no se hablaba de esas cosas. Iniciamos la búsqueda en Cracovia, pero sin mucho éxito, ya que no encontramos a una persona que se adaptara a los dos y con la que nos adaptáramos por igual”, comenta Mateusz en diálogo con “Clarín”.

“Mi primera relación poliamorosa fue bastante caótica, cometimos muchos errores porque estábamos aprendiendo”, cuenta Morawiec al referirse a este tipo de vínculo, cuando en Chile conoció a Muhammad, con quien tuvo una relación “tipo V”. Esto, aclara, “significa que estaba con dos personas con su mutuo consentimiento, pero mis novios entre ellos no”.

Actualmente la pareja vive en Argentina, pero Mateusz y Krzyś solían viajar alrededor del mundo como mochileros. Así fue como llegó a sus vidas Will, su ahora novio venezolano, que entonces trabajaba como voluntario en un albergue en Chile.

Mateusz Morawiec y sus parejas solían viajar por el mundo como mochileros. Foto: Mateusz Morawiec

“Se suponía que debíamos quedarnos allí dos o tres noches. Al final, estuvimos casi un mes y luego comenzamos a hacer voluntariado en la misma ciudad para estar cerca de él. Unos meses después nos mudamos juntos y tras un año y medio comenzamos a viajar juntos para finalmente establecernos en Argentina, donde vivimos ahora”, sostiene Mateusz.

Una vez que llegó a Argentina, Morawiec se unió a una segunda tríada, con lo que suma cuatro parejas. Estos últimos hombres, al igual que Will, no tenían experiencia anteriores en el poliamor. Sin embargo, afirma que la relación crece día a día.

“Cuando me miro a mí mismo dentro de 20 ó 30 años, ellos cuatro aparecen en estas visualizaciones y siempre están conmigo. Amo a mis cuatro novios y no puedo imaginar mi vida sin ellos”.

“Toda relación poliamorosa tiene que establecer sus propias reglas”, dice Mateusz. Foto: Mateusz Morawiec

“La dinámica de las relaciones es diferente; con algunos me siento más cerca, con otros todo se desarrolla más lento, pero cada uno me da una sensación de seguridad. Gracias a diferentes intereses puedo pasar tiempo con cada uno de ellos de una manera diferente y todos son especiales para mí”, sostiene.

Morawiec destaca que vivir en una gran ciudad como Rosario los permite desarrollarse de forma libre.

“Vengo de un país muy conservador y homofóbico donde incluso ser gay conlleva el riesgo de ser golpeado en la calle o recibir amenazas frecuentes. Cuando alguien me mira con desaprobación o dice algo como ‘el poliamor es demasiado para mí’ realmente no lo percibo como un prejuicio porque estoy acostumbrado a otras agresiones, no sólo a las pasivas”, concluye.