El domingo se confirmó el asesinato de Fabricio Guiral en Villa Gobernador Gálvez; el joven de 21 años fue baleado en la puerta de su casa. Su padre detalló que el 8 de marzo habían recibido amenazas y que también balearon la cervecería que tienen en dicha localidad. A pesar de ser testigos protegidos, en el momento del crimen el móvil policial “no estaba en el lugar que correspondía”.

Hernán Guiral, confirmó en diálogo con LT8, que los integrantes de su familia estaban dentro del programa de testigos protegidos y que las amenazas no eran nuevas: el 8 de marzo balearon el negocio que tienen en San Martín al 2000 exigiendo que paguen para tener protección.

“La denuncia llegó al fiscal (Luis) Schiappa Pietra, éste se la pasó a (Franco) Carbone y Carbone a (Federico) Rébola. Tenían todos los elementos para evitar esto y no lo hicieron”, remarcó y agregó: “El secretario de Justicia de Santa Fe vino a hablar conmigo personalmente, con el intendente Alberto Ricci y toda su comitiva. Me dijeron que me quedara tranquilo, que este problema lo iban a solucionar y que iban a meter a toda esa gente presa, que tenían todas las herramientas legales para hacerlo. Pero hoy yo tengo que enterrar a mi hijo”.

Al mismo tiempo, sostuvo que el móvil policial no estaba en el momento del crimen: “Hicieron abandono de sus labores. No había nadie cuidando. Si hubiese estado el patrullero, esto no hubiese pasado y mi hijo estaría conmigo”. Ante esta situación, Hernán fue contundente: “Si a los funcionarios les queda chico el saco, que se corran y dejen lugar a la gente que quiere trabajar de verdad”.