La Municipalidad advirtió que el impacto de los incendios se sentirá con fuerza en la ciudad al menos hasta el viernes.


Sin pronóstico de lluvias hasta el viernes, el aire en Rosario se vuelve cada vez más asfixiante por los incendios en las islas del Paraná. Este miércoles los brigadistas reanudaron la tarea para frenar las llamas, pero advierten que el viento juega en contra a la hora de evaluar el impacto del fuego sobre la ciudad.

Actualmente del lado santafesino de la costa del río hay 53 brigadistas trabajando para evitar que se multipliquen los focos en el humedal. Si bien la situación es complicada en la Cuna de la Bandera, las autoridades miran con mayor preocupación lo que sucede más cerca de la capital.

Desde el Gobierno explicaron que el panorama se complicó a partir del viernes al norte del Delta, aunque eso se siente en Rosario debido a que el viento sopla desde allí y no hay previsiones de que cambie en el corto plazo. Sauce Viejo, Rincón y el barrio El Pozo fueron algunos de los sitios afectados por el fuego, aunque el sector más problemático para la labor de los bomberos fueron las islas de Arroyo Leyes.

Ante este escenario, la Secretaría de Protección Civil analiza la posibilidad de trasladar hacia la ciudad de Santa Fe la segunda base de brigadistas inaugurada recientemente instalaron en Puerto Gaboto. Más allá de que se esperan algunas precipitaciones, el titular del área, Roberto Rioja, aclaró que mantienen la prioridad de resguardar viviendas y anticipó: “Seguiremos atacando con los dos operativos que tenemos, contamos con helicópteros, aviones hidrantes y otro vigía”.




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