Carlos Osvaldo García se defendió en el juicio como el "único que estaba" en el lugar cuando se desató la fuga fatal.


El juicio por la explosión en Salta 2141 avanzó este lunes con la declaración del gasista que fue a reparar la instalación el día del derrumbe entre otros testimonios. El técnico imputado negó que haya querido escapar del lugar luego de la fuga que provocó la muerte de 22 personas.

Carlos Osvaldo García es uno de los 11 acusados en el proceso y afronta un pedido de pena de 5 años de prisión. En el testimonio que brindó a casi seis años de la tragedia, recalcó: “Voy a contar la única verdad porque el único que estuvo en la cabina reguladora fui yo”.

Sobre las tareas que le había encomendado la administración del consorcio por los problemas con el suministro, señaló que Litoral Gas no le entregó nada por escrito cuando fue a asesorarse sobre el protocolo de trabajo. “Esto es habitual en la empresa, a todos los matriculados nos informan verbalmente de las tareas“, apuntó según reprodujo Rosario/12.

Respecto de lo que pasó después de la fuga, el gasista aclaró: “Salí a pedir auxilio. Nunca desarmé el regulador, no llegué”. A la hora de reconstruir lo que hizo, apuntó que fue a dar aviso a la empresa distribuidora y también advirtió a la policía, pero a su regreso ya se había producido la explosión que atravesó a la ciudad a las 9.38 el 6 de agosto de 2013.

Se me desarmó la cañería y ya no tenía posibilidad de cerrar el fluido porque ese gabinete es chico. Se había armado un polvo que no me dejaba ver y el zumbido no me dejaba escuchar”, se oyó en la sala de audiencias del Centro de Justicia Penal. En su relato, García se emocionó al recordar que se había separado de Pablo Miño, quien también figura entre los imputados y lo había acompañado para hacer la reparación. Sobre esa situación, expresó: “Creí que estaba muerto. Lo vi a unos metros y fue un alivio”.






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