El juez federal Walter López Da Silva, titular del Juzgado Federal N° 1 de Bahía Blanca, dio lugar al amparo presentado por el cordobés Jorge Eduardo Oliver, representante de la agrupación Generación Malvinas, para impedir que el buque “Santísima Trinidad” que lideró el desembarco en Malvinas el 2 de abril de 1982 sea vendido como chatarra, tal lo decretado por el presidente Alberto Fernández a partir del decreto Decreto 1017/20, que determinó que el ex-Destructor A.R.A. Santísima Trinidad dejará de formar parte del patrimonio nacional.

Da Silva admitió la medida, que tiene carácter provisorio, y suspendió el decreto presidencial y la oferta del buque. El 17 de diciembre pasado, el presidente de la Nación Argentina, Alberto Fernández, en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas había dispuesto la venta definitiva del buque.

El “Santísima Trinidad” en 2015 ingresó a dique para inspección, y durante un tiempo estuvo hundida en el muelle de Puerto Belgrano.

Oliver, asesorado por el abogado Rodrigo Reynoso, pidió que se aplique la ley 25.197, del Régimen de Registro del Patrimonio Cultural, y que se conceda la guarda y protección de la nave a la Fundación 20 de Noviembre.

El Juez dio la razón el pedido presentado y destacó la relevancia histórica de la embarcación “sus características sugieren que sí posee valor histórico para la República Argentina, pues encabezó el desembarco y recuperación de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982″, dice la resolución.

Se trata de un “objeto de marcada relevancia histórica”, confirmó el Juez.