La nena misionera recibió miles de mensajes. Evoluciona bien del trasplante de corazón del viernes. Su familia quiere verla sonreír.


Abigail mejora, le bajaron la sedación luego del trasplante de corazón que el viernes le hizo Jorge Makaroski y su equipo del Hospital Italiano. Pero está como enojada, aún sus padres Nilda y Ramiro ni su hermano Mariano le pudieron arrancar una sonrisa. La esperan como una gota de agua en el desierto.

“Está confundida, con mucha gente alrededor, molesta”, contó su mamá Nilda Cabrera a Vía Posadas. Los primeros días fueron excelentes y su cardióloga de cabecera, Natalia Nápoli, le dijo a la familia que por delante hay un período de 6 meses hasta asegurarse que el corazón nuevo se adaptó al cuerpito de la misionera de 6 años. Y luego una medicación de por vida.

Abigail antes de ingresar al quirófano para el trasplante en el Hospital Italiano. Fue el viernes pasado. La acompaña su papá Ramiro. (Gentileza Familia)

El lunes le hizo mimos, gestos, monerías que las mamás dedican a sus bebés. Pero no sonrió. Lo que Nilda y Ramiro quieren es agradecer “a ese angelito que le regaló la vida; a sus padres que lo decidieron y nos dieron ese mensaje solidario”. Se refieren al donante. Y agradece a los miles de mensajes recibidos.

Mariano, su hermano de 9 años está ansioso también. La operación comenzó a las 12,30 del viernes y finalizó a las 20,40 y recién despertó al sábado a la tarde. Entreabrió los ojos, pero todos esperan que brille en su carita esa sonrisa encantadora que emocionó a todos los que enviaron mensajes de aliento.

El 17 de julio, Abigail cumple 7 años y lo suyo ha sido una lucha desde el vientre materno. Una ecografía en Posadas a los 4 meses, dio el alerta. “El ecógrafo empezó a tardar mucho, queríamos saber si era nena o varón. Y él nos decía, ‘no mamá, estoy viendo cositas y como no soy especialista debo consultar a otro colega’. Y fue Lisandro Benmaor el médico que confirmó el problema congénito de su corazón”, agregó su mamá.

Luego la familia Irrazábal Cabrera tuvo el acompañamiento del cardiólogo Joaquín Ratti, quien siguió el caso en contacto con su ex compañera de estudios Natalia Nápoli, del Hospital Italiano. “El estuvo siempre pendiente de Abigail”, agregó. Y fue quien aconsejó que el nacimiento fuera en el Italiano porteño, por si nacía antes.

Abigail tenía un solo ventrículo y le faltaba el derecho, justo el que oxigena la sangre. Se llama hipoplasia de ventrículo derecho. La operaron a los 6 días de nacer, luego a los 6 meses y también a los tres años.

¿Cómo fue ese momento de tener una beba de 6 días operada? “Queríamos estar todo el tiempo con ella –contó Nilda-, íbamos a acariciarla, que sepa que estábamos ahí. La estimulábamos a moverse y ella reaccionaba. Venían los enfermeros porque se encendían todos los monitores”.

Nilda y Ramiro están sorprendidos por la repercusión que tuvo el trasplante de su hija. Y agradecen a “tantos amigos que no conocemos, eso me hizo sentir bien, tiene que crecer la decisión de donar órganos”.

Y vuelve sobre “el angelito que le regaló la vida”. “Que toda su familia sepa que le agradecemos que vimos la luz al final de la oscuridad. Con la ayuda de Dios, yo soy católica, esperamos lo mejor”. Hay muchos chicos que están en la lista de espera y aguardan un trasplante.

El caso de Abigail no era terminal, pero todo se alineó para que de la ablación de un caso fatal, surgiera el corazón apropiado para ella, a la hora y en el lugar adecuados. Ahora esperan su sonrisa, que se libere de los sedantes y vuelva a reír con Nilda, Ramiro y Mariano.




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