Finalizó el juicio contra Abel Guzmán, el colorista que asesinó de un disparo a Germán Medina, su compañero de trabajo. El crimen ocurrió en una peluquería de Recoleta, el 20 de marzo de 2024. Este jueves se conoció la condena para Guzmán, quien se había declarado culpable al inicio del proceso.

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El colorista fue condenado a 20 años de prisión por "homicidio agravado por el uso de ama de fuego, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad y amenazas". Los fundamentos del fallo se leerán el 14 de mayo.
"Nos quería matar a todos": la fuerte declaración del dueño de la peluquería
Si bien en la juicio el asesino admitió el crimen, dio a entender que no hubo una premeditación. “Me cegué y me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias”, expresó.
En tanto, Facundo Verdini, dueño de la peluquería, explicó que el conflicto del condenado con sus compañeros tenía que ver con las diferencias en cuanto a los tratamientos: Guzmán usaba formol, una sustancia con efectos tóxicos, y sus colegas no concordaban con esto.
“Nos encerró ahí porque nos quería matar a todos”, declaró el empresario, asegurando que siempre un hubo un fin criminal.
Cómo estaba Abel Guzmán el día del crimen
En una de las audiencias, Carlos Alberto Sorín, otro de los empleados, reconstruyó cómo fue la jornada del acusado. Aseguró que no estaba como siempre, que tuvo actitudes que nunca había tenido y que frases que tomaron otra connotación tras los hechos.
Sorín dijo que era compañero de trabajo tanto de la víctima como del asesino y que ese día comenzó normal, pero con el correr de las horas, Guzmán fue cambiando de actitud. “Lo notaba raro, como que no era el mismo chico de siempre. Ese día lo noté muy serio, como ido”, aseguró
Uno de los puntos clave de su relato se vincula con la premeditación, ya que contó que ese mismo día Guzmán le pidió que lo rapara.
“Lo veo que sale, eso me llamó la atención porque no salía nunca de la peluquería. Cuando volvió se mantuvo apartado y pasó gran parte de la tarde en la cocina", recordó el testigo. “A veces cuando los chicos están mal suelen encerrarse. Lo noté raro, pero tampoco lo vi tan mal. Pensé: ‘debe tener sus problemas’”, agregó.
Otras de las cosas que nunca habían ocurrido y sucedieron ese día es que ambos compartieron un café fuera del local. "Fuimos a un lugar a la vuelta de la peluquería y le pregunté qué le pasaba. Me dijo que estaba cansado, que ese día quería hablar con el dueño y conmigo. Que no me vaya porque quería hablar”, aseguró.
Fue entonces cuando lanzó dos frases que más tarde adquirirían otro sentido: "Dijo que ese día se terminaba todo y que necesitaba paz mental”.
Cómo fueron los minutos previos al crimen
Cuando volvieron de tomar un café, Sorín dice que el clima ya era distinto. "Se sentó en su lugar y pidió hablar con el dueño", recuerda. Pero no fue hasta la noche en que se dio el momento del encuentro, justo antes de que perpetrara el ataque.
“Estábamos sentados, no sé qué hora era, cierra la puerta y empieza a cerrar las cortinas. Se vino al costado mío”, dijo el testigo. “Ahí le dice al dueño: ‘vos tenés algo para decirme’. El dueño le dijo 'no, hablamos mañana'. Ahí sacó el arma y dijo ‘no, hoy vamos a hablar’”.
Según el testigo, en medio del nerviosismo, intentó persuadirlo, pero el acusado también lo amenazó a él. "Entré en shock y quise frenarlo. Me dijo: ‘quedate quieto porque te vuelo la cabeza’”, contó.

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Sorín recuerda que el acusado obligó a todos a que se sentarán y dijo una frase terminante justo antes de disparar: “Ustedes no saben con quién se meten”. Luego de eso, "lo miró a Germán y le disparó”.
La tercera audiencia del debate oral en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 24 se realizará el miércoles 29 de abril a las 13.30.
