Las clases virtuales por el COVID-19 representaron un gran desafio para los chicos sin acceso a internet en Mendoza.


Hace más de dos meses que los chicos y chicas de Argentina cambiaron las clases presenciales por las virtuales. Un cambio de modalidad que fue de un día para el otro, para preservar su salud por el brote epidemiológico de COVID-19. Los lápices y cuadernos quedaron de lado y las pantallas, junto a la conexión a internet, se encendieron al máximo.

Una cuestión que no fue evaluada, en la rapidez del cambio, fue que son muchos los niños y jóvenes que no tiene acceso a Internet, por no tener el servicio o por vivir en zonas rurales a las cuales la señal, hasta de teléfono, es indetectable.

Este último caso es el de Matías Jofré, un joven de 18 años que está cursando, de forma virtual, su sexto y último año en la escuela técnica José Miguel Graneros de Gustavo André. Matías vive en en un puesto rural cercano a La Asunción, departamento de Lavalle, y cada vez que tienen que entregar o recibir la tarea que le envían sus docentes tiene que caminar tres kilómetros hasta llegar a un puente de la ruta nacional 142.

Matías se sienta el puente y espera a que su celular capte un poco de señal para comunicarse con sus profesores y compañero. Hay días en que su dispositivo se conecta de inmediato, otras que la señal se entre corta y muchas otras se queda esperando un largo tiempo, elevando su teléfono, por que no hay señal alguna.

Matías Jofré. Foto: José Gutiérrez / Los Andes

La historia de este joven es la de muchos otros más en la provincia de Mendoza. Matías vive a tan solo 100 kilómetros de la capital metropolitana de la provincia y aún así no tiene acceso a internet en su casa. Se traslada al centro de La Asunción o al puente de la ruta nacional 142 para no quedar incomunicado y poder cumplir con todas sus tareas.

Esta realidad es la de otros alumnos de la zona, “Hay una vecina que vive a un kilómetro y se sube un médano para agarrar señal y otro a seis kilómetros que hace lo mismo”, asegura Matías Jofré en una entrevista con Diario Los Andes. Su madre también agregó: “Por suerte los profesores en su mayoría son de la zona y saben los problemas que tienen los chicos que viven alejados, así que no le hacen problemas con los trabajos”.

El joven de 18 años tiene dos hermanos que viven en zonas urbanas con buena conectividad y son quienes “le dan una mano”. “Muchas tareas me las envían algunos de mis hermanos por WhatsApp. Me voy hasta el puente, me conecto y las voy haciendo como se puede”, dijo.

La familia de Matías y muchas otras, no se cansan de reclamar para que sus chicos tengan acceso a internet y que quienes viven en zonas rurales tengan las mismas oportunidades de aprendizaje que aquellos que están en centros urbanos. Las empresas que prestan este servicio en la zona de La Asunción explican que no tienen capital para hacer las obras necesarias y que nadie los apoya económicamente.

Matías Jofré es un ejemplo de esfuerzo y a pesar de las complicaciones continúa poniendo todo su empeño en completar su educación y cumplir con sus tareas. Una historia que merece ser compartida y un llamado a las autoridades para que todos los chicos y chicas de la Argentina tengan las mismas oportunidades de aprendizaje y acceso a información, sin importar el lugar en el que vivan.




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