Fernando Bernardo y Herminio Rossoli fueron compañeros ocasionales en el grupo que volvió de Malvinas a bordo del "Irizar" un 22 de junio de 1982 . Luego de 37 años, el destino volvió a juntarlos.


Fernando Bernardo es de Tucumán, ingeniero, casado hace 31 años, tiene 4 hijos y 2 nietos. Es miembro referente de la zona norte de la Comisión Nacional de Veteranos de la Guerra de Malvinas. Fue soldado conscripto por la Armada Argentina y fue uno de los soldados que fueron a defender nuestra soberanía. Formó parte del Batallón de Artillería Antiaérea de la Infantería de Marina (BIAA). Luego de que se diera la orden de “Alto el fuego” fue prisionero de guerra junto a sus compañeros, hasta ser trasladado a la ciudad de Ushuaia a bordo del Rompehielos A.R.A “Almirante Irizar”.

Fernando Bernardo visitando la carpa de los Veteranos – Carpa de la Dignidad

Con motivo de la “Vigilia del 2 de abril”, llevada a cabo en Tierra del Fuego, en las ciudades de Ushuaia y Rio Grande, viajó desde Tucumán, recorrió la ciudad y el Centro de Ex combatientes de Malvinas en Ushuaia. Un compañero lo llevó a recorrer la costanera y lo vio, ahí estaba: majestuoso e imponente, amarrado en la cabecera del muelle de Ushuaia, el “Almirante Irizar”, el buque que lo trajo de vuelta de Malvinas, aquel lugar tan extrañado y tan querido por los argentinos, donde dio todo por defenderlo.

Verlo al buque amarrado allí fue toda una sorpresa para Fernando. “No sabía que estaba el rompehielos acá. Yo estuve 5 días prisionero por los ingleses en Puerto Argentino y salí de allí, y regresé a la Isla de Tierra del Fuego en el “Almirante Irizar”. O sea que fue cerrar un círculo de 37 años, volver a pisar ese barco en el que estuve día y medio. Como será que no tenía mucha conciencia de qué tiempo había estado ahí y me parecía que era un rato, pero sentí que era cerrar un círculo de vida, porque la verdad que me emocioné mucho, no pensé que me iba a pasar esto”, dijo al referirse a volver a pisar esas cubiertas.

Fernando Bernardo- Daniel Cafferata – Herminio Rossoli – Daniel Cafferata- Veteranos de Guerra de Malvinas

A bordo estaban los suboficiales más antiguos esperando el embarco de los veteranos y al momento de embarcar, fue todo emoción. “Mira vos, después de 37 años vuelvo a pisar este buque”, dijo Bernardo con una sonrisa mezclada con emoción y nervios, los ojos enrojecidos, cristalizados por las lágrimas contenidas. Comenzó el recorrido y a cada paso miraba y tocaba los mamparos (paredes del buque) “este es el buque me trajo”, dijo Fernando y lo repetía una y otra vez.

Emoción a bordo del Irizar

Por otro lado, en la visita, otro de los protagonistas fue Herminio Rossoli. Correntino, cabo de la Armada en aquel momento, radicado en la ciudad de Ushuaia luego de prestar servicios en la fuerza. Actualmente es miembro del Centro de Excombatientes de Malvinas y fue miembro de la dotación del “Irizar” durante la guerra. “Recuerdo que fuimos a Puerto Belgrano y el muelle era todo verde. Eran los soldados de infantería”, dijo Herminio. “Desde que zarpamos estuvimos 97 días operando”, expresó.

Desembarco de tropas en Ushuaia

En aquel entonces, el Rompehielos A.R.A “Almirante Irizar” cumplía tareas como buque hospital y al finalizar el conflicto, sirvió para el traslado de tropas desde las Islas Malvinas hacia la Isla de Tierra del Fuego y distintos puntos del País. Allí, sin saberlo Fernando y Herminio navegaron juntos. Una vez llegado a Ushuaia, el buque amarró en el muelle Orión (lugar donde amarraron por última vez el Crucero A.R.A “General Belgrano” y el Submarino A.R.A “San Juan”). Ese día, 22 de junio de 1982, comenzaron a desembarcar los soldados y algún transeúnte tomó una foto de los recién llegados, entre ellos Fernando Bernardo. Herminio permaneció a bordo, para continuar con la misión que tenía el buque.

Aquella foto quedó guardada en el anaquel de ese fotógrafo desconocido, pero por razones de la vida y el destino, luego de 20 años, Herminio volvió a recuperarla. “No sé quién fue ese fotógrafo, pero logró captar ese momento. Esa fue una de las veces que llevamos soldados”, dijo. “Por eso es un honor para mí, poder llevarla al buque y entregarla para que se exhiba en la camareta de cabos. Hice una nota pidiendo que se lea en formación de 2 de abril, cuando estén navegando y que el cuadro se cuelgue allí”.

Entrega del cuadro al comandante del Rompehielos A.R.A “Almirante Irizar”

Así fue que, durante el recorrido por el buque, el comandante, señor Maximiliano Mangiaterra, recibió al grupo de veteranos visitantes. Los saludó, recibió el cuadro con la imagen del desembarco de soldados y agradeció el gesto. A su vez, aceptó el pedido de Rossoli asumiendo ese compromiso y dando su palabra de camarada.

Recibimiento de la nota redactada por el VGM Rossoli para el 2 de abril

20 de junio de 1982 día del regreso

No sabíamos nada, si bien estábamos prisioneros, estábamos en el aeropuerto. Nos tenían ahí al abandono. Los ingleses no nos daban de comer ni tampoco de tomar agua, no teníamos nada. Ya hacía muchos días que estábamos, no sabíamos qué pasaba que no nos llevaban. Sabíamos que había grupos que se estaban embarcando, pero nosotros no, pensé que nos habían olvidado, cosa de persona muy joven, tenía 19 años yo”, dijo Fernando Bernardo.

“De un día para el otro, nos reagruparon y nos llevaron caminando hacia el pueblo (Puerto Argentino). De ahí nos llevaron en una barcaza inglesa, salimos de la bahía y para mayor sorpresa nuestra era que estaba ahí afuera el “Almirante Irizar”, esperándonos como una madre espera a un hijo, porque esa es la sensación que yo (silencio), me sentí como en casa, y eso que yo no había andado en un buque siquiera”, relató emocionado. “Cuando subí, había un marinero que nos recibió, nos abrazaba y no decía ‘bienvenidos’ y eso para mí fue lo máximo que me había pasado en mucho tiempo”.

“Para mayor sorpresa nuestra era que estaba ahí afuera el “Almirante Irizar”, esperándonos como una madre espera a un hijo”, Fernando Bernardo

Este domingo, Fernando y Herminio volvieron a ese buque que tanto refugio les dio. “Tenía la expectativa de poder llegar, pero dije: ‘bueno, se me va a hacer imposible’, y le doy gracias a Dios y a mis compañeros que he podido cerrar este círculo. Me llevo muchas imágenes que les voy a mostrar a mis amigos que han estado conmigo, tanto de Santiago del Estero, Tucumán y Córdoba, y creo que ellos lo van a revivir a través mío, es como una responsabilidad muy grande para mí el estar hoy acá”, dijo Fernando. “De Ushuaia me llevó el amor y el reconocimiento. Veo que aquí el corazón de la patria late, para mí es muy importante y se los voy a hacer llegar a todos mis compañeros, comprovincianos y gente del norte”.

Rossoli – Godoy – Arias – Bernardo – Cafferata
Cubierta de helicópteros – Rompehielos A.R.A “Almirante Irizar”

Entre sus anhelos tiene las ganas de volver a Malvinas. Esta decisión le costó al principio, pero luego de una charla con la hermana de un soldado caído en combate, cambió su parecer. “Me dijo: ‘¿No sabes que tu hermano te está esperando allá? Un pasaporte, un papel, un sello no te puede frenar’, entonces me di cuenta de eso. Realmente nuestros hermanos nos están esperando allá. Mi madre, que tiene 80 años, me ha dicho que también quiere ir conmigo, asique ahora comienza mi nuevo periplo de tratar de volver con mi madre, mi familia o quien me quiera acompañar, mi esposa, mis hijos y bueno, tratar de cerrar este último círculo de mi vida”, concluyó.




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