Jordi Cruz, experto chef, sobre las bananas: "Para que no se echen a perder antes de tiempo, no los acerques a las manzanas y mantené el racimo unido"

Aislar la fruta de los emisores de gas etileno, envolver el pedúnculo con papel film y controlar la temperatura ambiente permite extender la frescura y aprovechar sus diferentes etapas de maduración.

Jordi Cruz, experto chef, sobre las bananas: "Para que no se echen a perder antes de tiempo, no los acerques a las manzanas y mantené el racimo unido"
El truco del chef profesional. (Gentileza)
23 de octubre de 2026, 19:51

La banana se posiciona como una de las frutas más consumidas en los hogares gracias a su practicidad, su aporte energético y su capacidad para sustituir azúcares refinados en la repostería casera. Sin embargo, su acelerado proceso de descomposición representa un desafío constante en la cocina cotidiana, pasando de un estado idóneo a una pulpa blanda en cuestión de pocos días.

Frente a esta problemática, el reconocido chef español Jordi Cruz compartió una serie de recomendaciones culinarias para gestionar la vida útil de esta fruta y aprovechar al máximo sus cualidades organolépticas en cada etapa.

El secreto detrás de la rápida maduración de la banana se encuentra en el gas etileno, un fitohormona de origen natural que la clasificación como fruta climatérica genera durante su desarrollo.

La clave para que las bananas duren más tiempo frescas.
La clave para que las bananas duren más tiempo frescas. (Canva)

A medida que avanza este proceso, la corteza cambia de color, revelando la transformación interna del alimento: el verde inicial indica una pulpa firme y rica en almidones, el amarillo brillante señala un fruto dulce y aromático, mientras que las manchas marrones marcan el punto máximo de concentración de azúcares, ideal para la elaboración de licuados o budines.

Estrategias para bloquear el etileno y extender la conservación

Para evitar que las bananas se echen a perder de manera prematura, Cruz enfatiza la importancia de la separación estratégica dentro de la frutera. Al ser altamente sensibles al etileno, dejarlas cerca de otras especies climatéricas que liberan grandes cantidades de este gas, como las manzanas, los paltas o los tomates, acelera exponencialmente su ablandamiento.

Asimismo, mantener el racimo unido en lugar de separar las unidades individuales ayuda a conservar la humedad estructural de la cáscara.

Un método profesional sumamente efectivo consiste en envolver el pedúnculo o corona del racimo con un trozo de papel film transparente. Dado que el extremo superior es el punto principal por donde la fruta libera el gas hacia el ambiente, sellar esa zona bloquea la dispersión hormonal y ralentiza notoriamente la tasa de maduración.

Esta sencilla técnica física permite ganar varios días de firmeza sin alterar las propiedades nutricionales de la pulpa.

El debate del refrigerador: cuándo conviene usar el frío

En cuanto a la refrigeración, el chef aclara un mito muy extendido en los hogares. Guardar las bananas en la heladera provoca que la cáscara se vuelva de un tono oscuro o negro debido al impacto del frío en los pigmentos de la piel. Sin embargo, este cambio estético externo no daña el interior: la pulpa detiene su proceso de maduración, manteniéndose firme, fresca y comestible por más tiempo que a temperatura ambiente.

Por qué no separar las bananas del racimo.
Por qué no separar las bananas del racimo. (Canva)

En conclusión, la elección del método de conservación debe responder al uso culinario previsto. Si se busca desarrollar mayor aroma y dulzor para consumir en el acto, lo ideal es dejarlas en un espacio fresco y ventilado fuera de la heladera. Si el objetivo es prolongar la durabilidad semanal, aplicar film en el tallo, alejarlas de las manzanas y llevarlas a la parte baja la heladera garantiza un control absoluto sobre el alimento.