Era febrero de 2015. Un sábado a la mañana, Santiago (55) y Carlos Mignone (61), oriundos de la ciudad de Luján, habían ido a visitar a su madre María Elena. En medio de la charla, surgió un tema que a los dos hermanos, fanáticos del “buen whisky”, les apasionaba. Y de esa conversación, nació una idea que se hizo realidad: poner una destilería y fabricar su propia bebida de calidad. Así comenzaba aquel emprendimiento familiar “Emilio Mignone & Cía” que no solo reúne a dos hermanos, sino que también guarda historias y homenajea a un abuelo inmigrante.

Al ingresar al lugar húmedo y oscuro, lo primero que se ven son las barricas ordenadas y apiladas en una tarima. A su vez, se puede percibir el pronunciado aroma a roble, y en caso de que se abra alguno de los barriles, el perfume a whisky en proceso que invade todo el espacio.

La destilería está ubicada en una zona rural de Luján.

“Aquel día Carlos me contó que había conocido una destilería en el sur y que le había gustado mucho. Y yo enseguida interpreté lo que realmente me quería decir: le gustaría tenerla a él”, narra Santiago en diálogo con VíaPaís. Y prosigue: “En ese momento le sugerí asociarnos y comenzar a trabajar juntos”.

Entusiasmados, los Mignone se lanzaron a este nuevo proyecto que les daba vueltas en la cabeza. Santiago es contador público, y quien se encarga de la parte comercial, financiera y administrativa de la destilería. Carlos, es ingeniero industrial y el responsable de la producción. Aunque cada uno se dedica a lo suyo, siempre aprovechan sus tiempos libres para dedicarse por completo a esa actividad que los une. “Ninguno interfiere en la tarea del otro”, señalan.

Las barricas son algo clave en la fabricación de whisky.EM&C

“Hobbie organizado y sustentable”: así definen a su segundo trabajo. Entre risas, el menor confiesa que ninguno de los dos es fácil. Sin embargo, en esta actividad descubrieron que su vínculo intachable de hermanos camina a la perfección.

e Probamos la bebida y tomamos decisiones en conjunto”, explica Santiago. Y agrega: “Confiamos plenamente uno en el otro. Tenemos una asociación perfecta y nos complementamos”.

Cuando existe una confianza ciega y plena, las cosas marchan solas. Y la relación que tienen ambos es un claro ejemplo.

Desde el primer momento, acordaron que el emprendimiento haría alusión a su abuelo Juan Francisco Emilio Mignone. Más conocido por su último nombre en Luján, su fama se remite a más de 100 años atrás.

“La familia llegó desde Italia en 1860 con la primera inmigración. Al poco tiempo, se instalaron en la ciudad y tenían una fonda llamada ‘La genovesa’, ubicada en lo que, en ese momento, eran las afueras de la ciudad”, comienza a contar Santiago, invadido por el orgullo y la emoción.

Emilio Mignone tenía su almacén de ramos generales en Luján.EM&C

“Mi abuelo nació en 1880. Al cumplir los 18, empezó a transformar la fonda en un almacén de ramos generales y se dedicó a la venta para chacareros. Más tarde, en 1916 fundó el almacén ‘Emilio Mignone’, que fue el más conocido en todo Luján hasta que cerró en 1983. No solo vendía alimentos sino que también distribuía combustible, granos, había instrumentos de ferretería y hasta funcionaba de banco”, relata.

Esfuerzo y dedicación son dos palabras que, para su nieto, definen muy bien a un hombre que llegó al país sin nada. “Emilio estudió hasta quinto grado”, sostiene Santiago, recalcando el mérito y el trabajo de toda una sociedad que “organizaron la Argentina e inculcaron la cultura del trabajo, el respeto por el otro y el emprendedurismo”.

Santiago tiene 55 años y Carlos, 66EM&C

Es que además de transmitir una serie de valores que persisten intactos en sus descendientes, también los impulsan e inspiran. “Fundamos la destilería 100 años después. Lo hicimos con respeto a esa tradición de trabajo, esfuerzo y honestidad. Quisimos honrar a mi abuelo y a toda esa gente que le dio color y vida a este país”, apunta convencido.

Con la historia de Emilio, la cual conocen como la palma de sus manos, los Mignone empezaron a investigar sobre la producción de whisky. De esta manera, se sumergieron en un mundo que, si bien les interesaba, les resultaba desconocido.

El whisky debe reposar tres años en una barrica.EM&C

“Buscamos a través de Internet. Queríamos saber cuál era la mejor materia prima, cómo tenían que ser las barricas; veíamos fotos de otras destilerías de Escocia”, detallan.

Todo se desarrolló con un ritmo acelerado, propio de quien está entusiasmado e inmerso en un nuevo proyecto. “Diseñamos los destiladores, que son de cobre, nosotros mismos y después fueron manufacturados en un taller de la ciudad”, comenta el menor.

En 2016 comenzaron a producir. “Hacemos una versión ahumada que se consigue únicamente en Escocia, y otra clásica. Usamos el agua del lugar, importamos cebada escocesa y levadura belga”, detallan los hermanos.

En total, la destilería Mignone produce 2 mil botellas de whisky al año. Sobre la minuciosa fabricación, explican: “El proceso es semanal. Se requiere un tiempo necesario para hacerlo más artesanal y, de cierto modo, con más cariño. Una vez que se saca el alcohol al 70%, se manda a una barrica durante tres años donde tiene que madurar”.

Importan la cebada de Escocia.EM&C

Ambos se volvieron expertos en el tema. “Si la barrica está quemada por dentro, otorga sabor y aroma a vainilla. Siempre depende del contacto que tenga con el barril”, recalca Santiago. Y añade: “También depende si la cebada es ahumada o no”.

El emprendimiento familiar funciona tal como lo anhelaban desde aquel sábado, en el que decidieron poner manos a la obra. Whisky Single Malt, clásico o ahumado, y Pampa Single Malt, son sus creaciones.

No obstante, los hermanos tienen la intención de expandirse y ya están probando nuevos tipos de bebidas. “Tenemos una barrica al lado del mar, en la Costa Argentina, desde hace dos años”, revela Santiago. Y concluye ansioso: “Todavía falta un año para saber cómo saldrá”.