Las expertas en limpieza lo confirman: el sencillo truco con agua y jabón para quitar la grasa de la freidora de aire sin refregar
El remojo estratégico con agua caliente y detergente disuelve la capa lipídica sin rayar el recubrimiento antiadherente de la cesta ni arruinar la freidora.
La freidora de aire se convirtió en un electrodoméstico indispensable en las cocinas argentinas por su practicidad y rapidez para cocinar sin exceso de aceite. Sin embargo, al preparar alimentos grasosos como carnes o pollo, la cesta interna acumula residuos tostados y una película pegajosa difícil de remover. Frente a esta suciedad incrustada, la primera reacción suele ser agarrar la esponja de acero para refregar con fuerza, un hábito dañino que los principales fabricantes aconsejan desterrar por completo.

Los expertos en cocina revelan el truco para recuperar una sartén quemada sin necesidad de rascarla: “Solo necesitás vinagre y dos cucharadas de bicarbonato para eliminar los restos de comida pegados”
La gran mayoría de las cestas y rejillas cuentan con un revestimiento antiadherente diseñado para evitar que la comida se pegue durante la cocción. Utilizar elementos abrasivos, estropajos metálicos o viranas desgasta esta capa protectora, provocando microrayones irreversibles. Con el tiempo, la pérdida del antiadherente hace que los alimentos se adhieran con mayor facilidad y que los jugos quemados resulten cada vez más difíciles de limpiar, arruinando la vida útil del equipo.

El truco del remojo preventivo y la acción del detergente lavavajillas
Para desprender la suciedad rebelde sin comprometer el material, marcas como Philips, Ninja y Cosori coinciden en aplicar un método sencillo basado en el remojo previo. Una vez que la freidora se enfría, se llena el recipiente con agua caliente de la canilla y una cantidad generosa de detergente lavavajillas. Dejar actuar la mezcla durante diez o quince minutos permite que el calor ablande los restos secos mientras los tensioactivos del jabón emulsionan la grasa concentrada.

Transcurrido ese breve tiempo de reposo, la suciedad acumulada se desprende prácticamente sola con solo pasar una esponja suave de poliuretano o un paño de microfibra. Para aquellos casos donde el aceite quemado persiste en los bordes o la rejilla, se puede preparar una pasta casera integrando bicarbonato de sodio con unas gotas de agua, dejándola actuar quince minutos sobre la zona antes de enjuagar con agua tibia de la canilla.

El secreto de los cocineros para preparar un chimichurri más sabroso y aromático: “No hace falta agregar más vinagre, sino una pizca de ají molido que realce el sabor de las hierbas”
Mantenimiento periódico y cuidados en la resistencia eléctrica
Asimismo, los especialistas destacan la importancia de realizar esta limpieza ligera después de cada uso. Dejar acumular capas de grasa retenidas provoca que el aceite se polimerice con los siguientes horneados, generando humo negro, olores desagradables en la cocina y un riesgo innecesario de incendios internos. Respecto al uso del lavavajillas, aunque algunos fabricantes lo permiten, el lavado a mano sigue siendo la alternativa más recomendada para preservar el brillo del teflón.
Por último, el cuerpo principal y el panel de control del electrodoméstico jamás deben sumergirse en agua ni recibir chorros directos. Para higienizar el exterior y la resistencia superior basta con desenchufar el aparato, esperar a que esté completamente frío y pasar una esponja ligeramente humedecida en agua tibia. Mantener una rutina constante evita tener que recurrir a productos agresivos, conservando la freidora de aire como nueva por mucho más tiempo.

