Continúan los escándalos en Formosa por las medidas adoptadas por el Gobierno de Gildo Insfrán para combatir el coronavirus. A las denuncias de privación de la libertad de personas sin COVID-19 en centros de aislamiento precarios se suma las voces de mujeres wichi embarazadas que se esconden en el monte para que la policía no las detenga y traslade a los centros de aislamiento.

Según detalla el informe de TN y Telenoche, las embarazadas que viven en El Potrillo, a más de 500 kilómetros de la capital, temen que al ser detenidas se les practique una cesárea y las separen de sus hijos ya que las obligan a realizar 14 días de aislamiento sin los pequeños.

En total son 86 las mujeres que cursan su embarazo escondidas y con miedo ya que denuncian que las fuerzas ingresan a sus comunidades y se las llevan a la fuerza, para luego separarlas de sus hijos sin explicación alguna. Como en varios casos que ya fueron denunciados, se desconoce los motivos por lo que la Policía se lleva a las personas.

La gente le tiene miedo a la Policía. Le hacen una cesárea y no se encuentra más al bebé. Se han llevado nenes solos a Formosa, sin la madre, que queda aislada”, contó una de las mujeres que está transitando los últimos días de su embarazo. Por el temor que tienen, las embarazadas acceden a hablar pero con sus rostros tapados ya que “no queremos que nos vengan a buscar”, reconocen.

El estadio Cincuentenario fue uno de los centros de aislamiento de Formosa denunciados (@UCRNacional-Twitter).@UCRNacional | Twitter

Lo que explican las comunidades es que la Policía llega en horas de la madrugada y a caballo, ya que es una zona de difícil acceso, para hacer “requisas” que en algunas oportunidades termina con gente detenida. Ante este panorama, las mujeres prefieren estar escondidas en el monte expuestas a condiciones peligrosas para su estado, antes que permanecer en sus comunidades con temor de que las hagan parir y separen de los menores.

Quiero tener a mi bebé de manera normal. Si me hacen cesárea tal vez no voy a encontrar más a mi hijo. Tengo miedo”, es el estremecedor relato de otra embarazada que vive hace cuatro meses en el monte. La situación no parece cambiar y todo indica que dará a luz en el medio de la naturaleza; esto también genera miedo: “No sé qué voy a hacer cuando pase, en la comunidad estamos todos asustados”.

Otro miedo es que el Gobierno de Formosa les quite la ayuda económica, una asistencia de $4.000, al enterarse que estuvieron escondidas. Las condiciones en las que están escondidas es insalubre y más en su condición ya que la noche es profunda y el agua es un bien al que solo tienen acceso cuando integrantes de la comunidad van al lugar para suministrarla. Duermen en carpas de nailon atadas con alambre: una cama para cinco personas. Poca comida y reservas mínimas de agua, vuelven a esta situación insalubre en un peligro para las mujeres que solo intentan evitar ser llevadas a los centros de aislamiento del Gobierno provincial.