El hecho se registró el viernes cerca de las 12.55, sobre una calle interna del barrio Santa Rita de la localidad, la víctima de 52 años, un profesional entrerriano fue interceptado por una motocicleta con dos ocupantes que sin mediar palabra efectuaron los disparos. El hombre murió en el hospital.

Por ahora no hay muchas más piezas de las que cuando se conoció el hecho, a las pesquisas de la Unidad Regional XII se le sumaron los profesionales de la Dirección de Homicidios de la Policía de Misiones, en donde están haciendo todo lo posible para esclarecer los hechos y atrapar a los responsables.

La investigación se centra en el relevamiento de testimoniales y el análisis de las cámaras de seguridad para establecer el recorrido de los asesinos.

En relación a esto surgió el dato de una motocicleta que podría tener relación con el hecho, pero fue descartada porque la misma no obedece al modelo y marca.

La motocicleta que se busca, es una Honda Titán 150 oscura (negra o azul).

El Juzgado de Instrucción Uno de San Pedro, a cargo del juez Ariel Omar Belda Palomar, todavía aguardaban anoche los primeros resultados de las pericias telefónicas y digitales de los teléfonos recuperados de la Ford Ranger Limited, en el que la víctima junto a su abogado, que resultó ileso, se encontraban al momento del ataque.

Los dos teléfonos Iphone fueron remitidos al personal de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) para recuperar datos, conversaciones y registros de llamadas, tanto entrantes como salientes, durante -al menos- los últimos diez días con el objetivo de encontrar pistas, principalmente detectar si tenía conflictos con alguien o si estaba amenazado.

También se le pidió al personal de Cibercrimen de la Policía de Misiones que se realice una pesquisa digital por las redes sociales de la víctima.

Con respecto a esto, se ordenó incautar el teléfono del abogado que acompañaba a la víctima. El profesional también se dedicaba a la comercialización de vino.

Para la investigación, la comercialización de la bebida alcohólica enviada a Brasil de contrabando, aparece como la línea investigativa más fuerte. Las características del hecho revelan un trabajo de sicarios y un posible ajuste de cuentas ya que no hubo ningún robo.