Unilever cerró una histórica planta en Argentina tras 60 años: qué pasará con los trabajadores
Unilever confirmó una importante reestructuración: cerró el proceso de deshidratación de vegetales, desvinculó al personal afectado y dejó interrogantes sobre el futuro de los productores que abastecían a la fábrica.
Unilever cerró una histórica planta en Argentina tras 60 años: qué pasará con los trabajadores(Redes Sociales)
Unileverconfirmó el cierre del proceso de deshidratación de vegetales en su planta de Corralitos, en el departamento mendocino de Guaymallén, una fábrica con más de seis décadas de historia que llegó a ser presentada por la multinacional como su única planta deshidratadora de vegetales en el mundo.
La decisión implicó la desvinculación del personal afectado, aunque la compañía no informó públicamente cuántos trabajadores quedaron alcanzados por la medida. El cierre se produce en medio de una reorganización del negocio de alimentos de Unilever a nivel global.
“Esta medida forma parte de la evolución del negocio de alimentos y de la transformación permanente del modelo operativo para seguir fortaleciendo la competitividad y adaptarse a los cambios que atraviesan los hábitos de consumo y la industria de alimentos a nivel global”, explicó la empresa en un comunicado.
Unilever cerró una histórica planta en Argentina tras 60 años: qué pasará con los trabajadores(Redes Sociales)
Además, Unilever aseguró que “es una prioridad acompañar con responsabilidad y respeto a las personas alcanzadas por esta decisión” y afirmó que cumplirá “con todas las obligaciones previstas en el marco legal vigente”.
Unilever cerró una planta con más de 60 años de historia en Mendoza
La historia de la fábrica de Corralitos comenzó en 1964, cuando fue inaugurada bajo la órbita de Refinerías de Maíz S.A.C.I.F. Con el paso de las décadas, la compañía terminó absorbida por Unilever, que tomó el control directo de la operación en 2005.
La importancia de la planta trascendía a Mendoza. Unilever llegó a presentarla como la única fábrica deshidratadora que tenía a nivel mundial y como la más grande de este tipo en la Argentina.
Allí se procesaban doce variedades de hortalizas, entre ellas zapallo, zanahoria, cebolla, ajo, tomate y pimiento. Cada año ingresaban alrededor de 15.000 toneladas de vegetales frescos, que atravesaban un proceso de secado mediante siete hornos semicontinuos.
El resultado eran aproximadamente 3.200 toneladas anuales de vegetales deshidratados en forma de escamas, granulados y polvo. En una sola jornada, la fábrica podía llegar a procesar hasta 60.000 kilos de zapallo fresco.
La planta funcionaba seis días por semana y estaba vinculada con productores de Mendoza, San Juan y, en menor medida, Córdoba.
Cerca del 90% de su producción tenía como destino el mercado argentino, principalmente para la elaboración de sopas, caldos y purés Knorr. El 10% restante se exportaba hacia otras plantas de Unilever ubicadas en Brasil, Alemania y México.
Qué pasará con Knorr tras la decisión de Unilever
Una de las principales incógnitas que deja el cierre está relacionada con el abastecimiento futuro de los productos Knorr en la Argentina.
Unilever no informó qué destino tendrá el predio de Corralitos ni desde dónde se obtendrán los vegetales deshidratados que hasta ahora eran procesados en Mendoza.
Sin embargo, la multinacional aclaró que la decisión no implica la salida de Knorr del mercado argentino.
“Esta decisión no afecta la continuidad de las operaciones de Unilever en Argentina ni de la marca Knorr, que seguirá desarrollando y comercializando sus productos en el país”, señaló la compañía.
También remarcó que mantiene su compromiso con la Argentina, donde opera desde hace 100 años, y que continuará transformando su estructura para construir “un negocio cada vez más ágil, competitivo y preparado para crecer de manera sostenible”.
El impacto entre los productores que abastecían a la fábrica
El cierre también abre interrogantes entre los productores agrícolas que durante años abastecieron a la planta.
Uno de los aspectos particulares de la fábrica mendocina fue su prolongada relación con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El vínculo comenzó durante la década de 1970 y se formalizó mediante un convenio en 1993.
Unilever cerró una histórica planta en Argentina tras 60 años: qué pasará con los trabajadores(Canva)
La cooperación permitió desarrollar variedades de hortalizas especialmente diseñadas para la industria del deshidratado, con características diferentes a las destinadas al consumo en fresco.
Entre ellas se encuentran la cebolla RefINTA, con alrededor de un 20% de sólidos frente al 9% de variedades para consumo fresco; la cebolla Alfredo INTA; y los zapallos Zapuco INTA y Aconcagua INTA. Este último permitió incrementar considerablemente el rendimiento industrial y contribuyó al posicionamiento de la Argentina como exportador de zapallo deshidratado.
La relación se profundizó en 2022, cuando Unilever y el INTA firmaron un convenio para impulsar prácticas de agricultura regenerativa entre los productores que abastecían a Corralitos.
Para fines de 2024, el programa alcanzaba unas 1.300 hectáreas entre Mendoza y San Juan.
Ahora, según fuentes del sector productivo mendocino citadas por iProfesional, algunos productores que habían adaptado sus cultivos a las necesidades específicas de la fábrica quedaron sin un comprador definido.
El problema es que las variedades desarrolladas para la deshidratación poseen menos agua y una mayor proporción de sólidos, por lo que no necesariamente encuentran la misma demanda en el mercado de hortalizas frescas.
El cierre se produce en plena reorganización global de Unilever
La decisión sobre Corralitos se conoce en un contexto de transformación del negocio global de Unilever.
En abril de 2026, la multinacional anunció la venta de su división de alimentos, que incluye marcas como Knorr, Hellmann's y Maille, a la estadounidense McCormick, en una operación informada por unos u$s44.800 millones.
El acuerdo contempla la creación de una compañía combinada con sede en Hunt Valley, Maryland, y una sede internacional en Países Bajos. La operación tendría ventas conjuntas cercanas a los u$s20.000 millones y proyecta sinergias de costos por aproximadamente u$s600 millones anuales.
El cierre definitivo de la transacción está previsto para mediados de 2027, sujeto a las correspondientes aprobaciones regulatorias y de los accionistas.
En ese escenario, el fin del proceso de deshidratación en Corralitos marca el cierre de una etapa industrial de más de 60 años en Mendoza. Al mismo tiempo, deja abiertas preguntas sobre el futuro del predio y de los productores que durante décadas conformaron la cadena de abastecimiento de una fábrica estrechamente vinculada a la producción de Knorr en la Argentina.