Pese a algunas medidas del Gobierno, la morosidad de las familias subió al 12,9%
Es la cifra oficial del mes de julio que este viernes brindó el Banco Central. En junio se había ubicado en el 12,8%. El problema sigue afectando a 6 millones de personas y pese a las expectativas no se quiebra la tendencia alcista.

La tasa de morosidad crediticia en las familias se mantiene en aumento y alcanzó a 12,9% en julio, pese a las expectativas de una caída a partir de las renegociaciones que encararon las entidades financieras.
De esta forma, cerca de 6 millones de personas continúan con problemas para el pago de sus deudas, sin que se quiebre la tendencia alcista.

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En mayo el ratio de irregularidad había llegado a un pico de 12,8% que se mantuvo en junio. Con las acciones que realizaron los bancos para refinanciar pasivos se esperaba una caída en julio que no se produjo y, en cambio, se observó un alza de 0,1 punto porcentual.
De acuerdo con los datos oficiales del “Informe sobre Bancos”, que publicó este viernes el Banco Central, en julio se produjo una caída de los saldos de deuda del 1,1% (en especial por menos compromisos asumidos en tarjetas de crédito) y un aumento de la cartera irregular. Ambos factores explican el aumento.
Finanzas familiares
El trabajo de la autoridad monetaria revela el continuo deterioro de las finanzas de las familias desde hace meses, dado que la morosidad en julio de 2025 era de 5,6%.
La situación de las empresas muestra un camino paralelo. La morosidad afecta al 3,6%, tres veces más que la existente en julio de 2025 (1,2%).
El deterioro se acentuó desde el inicio de 2026 y también había insinuado con estabilizarse en el final del primer semestre. Sin embargo, al igual que lo que sucedió con las familias, en el séptimo mes del año mostró un incremento.
Aunque la premisa del Gobierno es no meterse en las renegociaciones entre bancos y clientes, el Banco Central analiza la posibilidad de habilitar un sistema con “códigos de descuento” sobre salarios, lo cual serviría de garantía y bajaría la tasa. Pero esta situación no alcanzaría a las fintech, dado que no fueron incluidas en la reforma laboral como agentes de pago de salarios.
Para el Gobierno nacional, la mora sigue encriptada en un grupo de las denominadas fintech y no hay riesgo de que esta situación afecte al sistema financiero.
La misma opinión tiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, si bien dijo que “monitorea” la situación, consideró que no es un problema relevante.
Es que, desde el punto de vista técnico, los bancos se encuentran capitalizados y con previsiones suficientes como para sortear este momento sin poner en riesgo la solidez del sistema.
En ambas consideraciones, no se evalúa la situación de presión y angustia que viven los 6 millones de endeudados.
Asimismo, ni el Gobierno ni el FMI admiten que este escenario puede ser efecto del actual programa económico. Las causas se siguen remitiendo a tiempos pasados donde el aumento de la tasa de interés elevó los pasivos de las familias.
Pero desde el punto de vista social, que exista una morosidad en el sistema formal (incluyendo bancos y fintech) resulta el emergente de una situación mucho más grave que es el aumento del crédito informal, que se multiplica en los barrios más populares y deriva en situaciones de violencia extrema.
El aumento en la irregularidad de los pagos de los préstamos tiene correlato con el alza de la desocupación al 7,9% en el segundo trimestre que el INDEC dio a conocer el jueves y con el alza de la precarización laboral.

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La Cámara de Diputados votó un emplazamiento a las diferentes comisiones para que se traten más de 40 proyectos presentados para darle solución al tema.
El oficialismo intentará que no avance ninguno de los que promueve una regulación de la tasa de interés y mucho menos los que introduzcan algún costo fiscal.
