Nisman y la muerte, según Duggan

por Horacio Aizpeolea

El periodista de Involucrados explicó su respuesta al interrogante ¿Quién mató a Nisman? en su libro. Hipótesis, protagonistas y pistas de una muerte irresuelta.

“¿Quién mató a Nisman?” se llama el libro del periodista Pablo Duggan. El autor no tiene problema en adelantar la respuesta al título de su trabajo, que acaba de salir a la venta, y que se publica de manera independiente, con fondos recaudados en la plataforma idea.me.

“Lo que prueba el libro porque así está en el expediente, es que Nisman se suicidó”, resume. Duggan recorrió el expediente judicial iniciado horas después de que Alberto Nisman, el fiscal de la Unidad Especial AMIA, fuera encontrado el domingo 18 de enero de 2015, a la medianoche, muerto y con un balazo en la cabeza, en el baño del departamento que alquilaba en Puerto Madero. “Me puse a investigar el tema sin una hipótesis, y entrar al expediente con la cabeza limpia. Y ver qué había del homicidio. No hay nada. Es un caso muy polémico por otros temas, porque hay muchos intereses políticos en juego. Decir que a Nisman lo mataron es decir otra cosa; es decir que fue Cristina (Fernández). La gracia de este libro es que, se sabe, yo no soy kirchnerista”, dice Duggan, esto último medio sonriendo, en su charla con VíaDocumentos.

-Desde lo estrictamente policial, al ver el expediente te das cuenta de que es un caso muy sencillo. La autopsia, la junta médica, la pericia criminalística de la Policía Federal, y distintas pericias, salvo la de Gendarmería Nacional, concluyen que fue un suicidio.

Pablo Duggan publicó su libro ¿Quién mató a Nisman?(Federico Lopez Claro)

-¿Nisman no vivía amenazado?

-Nisman andaba sólo cuando tenía diez custodios a su disposición. Los usaba como choferes, como cadetes, pero nunca para la seguridad de él. Imaginate que se fue con dos chicas de viaje a Cancún, unos 15 días, y no tomó ningún resguardo personal.

-¿Y la simulación de un suicidio?

-Cuando decís que se simuló el suicidio, lo que estás diciendo es “lo mató Cristina”, a quien Nisman acababa de denunciar (por el acuerdo con Irán para juzgar los acusados del atentado a la AMIA). No estás diciendo “los iraníes lo mataron”. Este “asesinato” se organiza, supuestamente, en cuatro días. El miércoles 14 de enero Nisman presenta la denuncia y el domingo 18 aparece muerto. Supongamos que se lo asesinó para que no revelara pruebas increíbles el lunes 19 ante el Congreso. ¿En cuatro días organizan tan sofisticado asesinato que simula un suicidio? Me decís, ‘tenían pensado matarlo desde antes’. ¿Entonces por qué no lo mataron antes de que presentara la denuncia? No cierra por ningún lado porque fue un suicidio.

-El arma mortal era de Diego Lagomarsino. ¿Pudo ser él?

-El primero que dice que era su arma fue él, va al juzgado y lo cuenta. Laburó nueve años con Nisman, a quien había conocido de una manera fortuita.

-¿Y la hipótesis de un crimen por cuestiones personales?

-Ok, pero entonces le sacamos el costado político al asesinato. ¿En qué quedamos?

(AP Photo/Natacha Pisarenko)

-¿Entrevistaste a Lagomarsino?

-Sí. Lo investigué todo lo que pude, tuve charlas tremendas. Lagomarsino tenía una relación con Nisman que le convenía, ganaba mucha guita, laburaba poco. Lo dieron vuelta como una media y jamás le encontraron ni una llamada, ni un contacto, ni un mail con un custodio de Nisman, que supuestamente serían cómplices, o con un servicio de inteligencia. Ni con (Jaime) Stiuso, ni con nadie. Nada de nada. Después: ¿a quién se le puede ocurrir ser parte de un complot criminal donde el único que queda enchufado es él?

-En tu libro publicás mensajes de whats app que no se conocían entre Nisman y su exmujer, la jueza Sandra Arroyo Salgado.

-Arroyo Salgado le había contado a la fiscal (Viviana Fein) parte de los whats app que intercambia con Nisman el día viernes (16 de enero) pero había omitido unos mensajes muy violentos. El escribe: “estoy hecho mierda”. Ella lo amenaza. Le dice ‘olvidate de mis hijas’, ‘dejaste tirada a mi hija con dos bombachas, una remera y un jeans, pero igual van a ser felices porque no necesitan nada. No como esas chicas de veinte años que se entregan por una cartera’. Arroyo Salgado se refería a las chicas con las que él salía.

-La causa judicial tiene procesados a Lagomarsino y a los custodios por participar “de un homicidio simple”.

-Yo lo único que digo es que el juez Ercolini y el fiscal Taiano basan la acusación de homicidio en una pericia de Gendarmería Nacional que es un mamarracho. Esa pericia afirma que le pegaron, que lo drogaron (con ketamina), todas mentiras. Por ejemplo: Gendarmería dice que el Cuerpo Médico Forense (de la Corte Suprema), los peritos de Arroyo Salgado y la junta médica, no vieron que Nisman tenía la nariz fracturada. Es imposible que se les pasara. Sobre todo a los peritos de Arroyo Salgado, considerados de los mejores, y que sostienen que hubo un asesinato. Tampoco vieron la nariz quebrada, ni un golpe en el hígado, ni otros golpes en la cabeza, todos descubrimientos de Gendarmería. Yo digo que es muy posible que aquí haya existido una presión de los altos mandos para que ese peritaje diera el resultado que dio.

-¿Qué opinión tenés de la fiscal Fein?

-Charlé con ella varias veces. Me parece que Fein hizo una gran investigación, pero a veces, y en un caso como éste, podés correr el riesgo de hacer una investigación demasiado grande…

-¿Pudo haber cerrado antes la investigación?

-Sí, exactamente. Pero creo que la presión que sentía de cerrar el caso diciendo que no fue un asesinato y que fue un suicidio, se la comía viva. Hay que estar en sus zapatos.

-Se llegó a sospechar de un kiosquero…

-Sí, un delirio. Pero ese fue otro invento del fiscal Taiano. ¿Sabías que el tipo puso el kiosco cinco años antes de que Nisman muriera? ¡Qué planificación! Hubo programas enteros de televisión sobre el kiosquero!

-Muerto Nisman, se supo que tenía cuentas bancarias sin declarar, entre otras cosas. Ese fin de semana que culmina en su muerte, ¿pudo haber sido presionado con que se revelara información de su vida?

-No tengo ninguna duda. Nisman le dice a su hija: “van a decir cosas muy feas de mí”. Tenía una causa por acoso sexual. Llevaba una vida descontrolada y gastaba fortunas. Temía que se revelara todo eso. A Nisman se le venía el mundo abajo. Adeás, Comodoro Py rechazó su renuncia y no le abrió la feria porque no había pruebas. También lo atormentó que Patricia Bullrich y Laura Alonso (ambas diputadas) lo quisieran llevar al Congreso. No tenía herramientas para sostener la denuncia; la denuncia era un flan. Al tipo lo iban a destrozar en el Congreso.

-Ronald Noble, el jefe de Interpol, lo desmintió ese fin de semana…

-Lo de Noble fue demoledor para su ánimo. En la denuncia contra Cristina, lo pone a Noble en lo más alto del mundo. Pero Noble dice: ‘todo lo que dice Nisman es mentira. El gobierno argentino jamás me pidió que levante las alertas rojas”. El espía Jaime Stiuso no le atendió las llamadas ese fin de semana. Estaba solo y desequilibrado. Desde que denuncia a Cristina y se suicida el domingo a la mañana, fueron cuatro días de malas noticias para Nisman.

-Pudiste hablar con Arroyo Salgado?

-No, no quiso. Hablé con sus abogados, y me dijeron que por prescripción médica, no puede hablar más del caso.